“No queda de otra que irse a montañas, a cuevas”: el éxodo del terror en Chiapas


Apenas la noche del miércoles, decenas de infantes, mujeres y hombres salieron de Chicomuselo hacia Comitán de Domínguez, debido a que el crimen organizado recrudeció sus acciones


Christian González / La Silla Rota


Tuxtla Gutiérrez (Ch24/7). Montañas, cuevas y en casa de familiares o albergues de municipios cercanos sirven ya de refugio para cientos de pobladores de las regiones Fronteriza, Sierra Madre y Frailesca, tras el aumento de la violencia por la guerra entre cárteles de las drogas.


Apenas la noche del miércoles, decenas de infantes, mujeres y hombres salieron de Chicomuselo hacia Comitán de Domínguez, debido a que el crimen organizado recrudeció sus acciones. De ahí, la mayoría de dispersó hacia otras poblaciones cercanas.


Roberto, originario de esa localidad serrana, pero quien radica en otro lado del país debido a que 3 familiares fueron desaparecidos el año pasado, denuncia que tiene más seres queridos en Chicomuselo, quienes comenzaron el éxodo por la violencia, pero ahora no tienen dónde refugiarse.

“Hay gente que aún no se ha salido de sus casitas porque no quiere dejar a sus animales (gallinas, cerdos, vacas), porque les da tristeza, temen que se les mueran; a otros, por falta de recursos, no les ha quedado de otra que irse a las montañas, a las cuevas”, advierte.

De acuerdo con la Secretaría de Protección Civil del gobierno de Chiapas, en estos momentos atienden a desplazados que buscaron apoyo en municipios como Tzimol y Socoltenango. Aunque la dependencia no dio cifras, manifiesta que ya son atendidos en albergues.


Este martes, en el ejido Nueva América, de Chicomuselo, elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional casi se enfrentan con pobladores que cercaron la zona para evitar que los grupos del crimen organizado ingresen a sus territorios.


La situación, como quedó constatada en videos, se tensionó cuando uno de los soldados amenazó a quienes supuestamente encabezaban la protesta. “Ya te tenemos ubicado”, fue una de las frases que provocaron preocupación entre organismos defensores de derechos humanos.


De hecho, los ejidatarios argumentaron que no dejan pasar a las fuerzas armadas porque son quienes le abren el paso al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a través de su “brazo derecho”, una organización conocida como “Maíz”.

SE “REFUGIAN” EN OTRO CÁRTEL. Rosalba, cuyo nombre real fue cambiado por cuestiones de seguridad debido a que es originaria de esa misma población, asevera que por eso mucha gente apoya al Cártel de Sinaloa. “No hay de otra, son los únicos que nos defienden… Su trabajo no nos importa, sólo queremos paz y tranquilidad, que todos nuestros seres queridos regresen a sus casas”.

“Me dan ganas de tener enfrente al presidente de México y meterle unas cachetadas, tal vez así reaccione; es una mierda todo esto”, dice.
Fernando, cuyo padre fue “levantado” por un comando en noviembre del año pasado, advierte que sus familiares, originarios de Rizo de Oro, municipio de La Concordia, se refugiaron en una cabaña en la montaña, debido a que no hay manera de salir de ahí de una forma tranquila; “tú sabes que hay ‘halcones’ (informantes de grupos delictivos), entonces no he podido tener más comunicación”.

DEJAN TODO. Desde este miércoles, miles de personas abandonaron sus colonias en La Concordia, sobre todo las que colindan con Chicomuselo. Juan, otro entrevistado, deja en claro que esas zonas “quedaron muertas. Ya todos se salieron”, confirma.
De acuerdo con información obtenida, en estos momentos se mantiene un bloqueo carretero en el tramo La Trinitaria-Frontera Comalapa, a la altura de San Gregorio Chamic, por parte de pobladores que están cansados de la violencia. Según los datos, anoche se registró un enfrentamiento en la zona del Jaboncillo.

En el caso de La Concordia, las empresas gasolineras se mantienen cerradas debido a que los trabajadores de las mismas no quieren llegar luego de recibir amenazas de grupos armados. Mientras que en Frontera Comalapa y Chicomuselo no hay servicio de transporte público.
Ante esta situación de emergencia, asociaciones civiles como “Cáritas”, con sede en San Cristóbal de Las Casas, solicitaron el apoyo de la sociedad para las familias desplazadas de la frontera y sierra de Chiapas, desde ropa para mujeres e infantes, hasta artículos de higiene personal y alimentos.

¿AUTODEFENSAS? De acuerdo con un trabajo periodístico de Fátima Monterrosa, del canal de noticias N+, en la Sierra de Chiapas ya conformaron un grupo autodefensa. Incluso, uno de los entrevistados advirtió que se constituyeron para enfrentar al “Maíz”, ligado al CJNG, y que éste no ingrese a municipios como Bejucal de Ocampo, Bellavista, La Grandeza, El Porvenir, Siltepec y Honduras de la Sierra.
Luis Alfonso Abarca González, responsable del Comité de Derechos Humanos de Base “Digna Ochoa”, externa que, sin duda, esos grupos que surgen como autodefensas sólo son fachadas, “es como una estrategia, como sucede en Michoacán o Guerrero, de justificar a la delincuencia, a los cárteles”.
Además, estima que el Ejército protege o “escolta” a uno de los cárteles de la droga. “Hay indicios de que las fuerzas armadas protegen, por lo menos, a un grupo del crimen organizado, en vez de que proteja o le garantice la seguridad a la sociedad”.
Tras reiterar que esta disputa entre cárteles ha dejado miles de desaparecidos, desplazados y hasta muertos, agrega que, lo que también le parece grave es el espionaje en que incurre el Ejército desde hace años; “por eso el militar le dijo a un poblador de Nueva América, de Chicomuselo (el pasado martes durante el enfrentamiento), que ya lo tenían ubicado”.

Más allá del trasiego de humanas, armas y drogas, considera que el objetivo primordial de que el gobierno permita entrar a los cárteles a municipios de Chicomuselo, se debe al aprovechamiento de las concesiones mineras.
“Se sabe bien que el grupo ‘Maíz’ ha presionado a la población para que permita que sigan explotando ilegalmente, por ejemplo, la mina de Grecia; por eso los cárteles entran, para inhibir cualquier protesta, si no, recordemos lo que le hicieron a Isabel Recinos Trigueros, líder del Movimiento Social por la Tierra (MST)”, quien fue torturado por esa agrupación e incluso perdió una de sus piernas.

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