Nuestros muertos sí son reales; familias desplazadas
Tuxtla Gutiérrez (Gráfico Chiapas).- En el campamento dos de la comunidad Pom de Chalchihuitán viven Martín Pérez Luna y Carmela Pérez Pérez, son los padres de la pequeña Adriana, quien falleció en días pasados por una complicación en las vías respiratoria, enfermó durante el desplazamiento a las zonas altas de la montaña.
Las bajas temperaturas de la zona generaron que la pequeña agravara a ello se sumó las condiciones deplorables en las que vivían, no tuvo atención médica y eso provocó que lamentablemente falleciera y fuera sepultada en esa zona montañosa y fría donde refugiaron los primeros días.
El único recuerdo que le quedó a Martín fueron los momentos tristes cuando la tuvo en su brazo durante sus últimos días, no le quedó fotografía de Adriana. Todos su juguetes de la pequeña quedó en su casa de la cual fue expulsada con sus padres.
Mientras Carmela relata en Tsotsil -no domina el castellano- la forma en que fueron desplazados y cómo enfermó y falleció la pequeña Adriana, Martín cabizbajo pierde la mirada y suelta a llorar en silencio, a cada momento seca la lágrima.
“Cuando salimos de la casa por motivo de que fuimos corridos comenzó a enfermar mi hija, había mucho frío y mucha agua allá en el monte. A dónde lo vamos a llevar, si no hay ni una clínica, ni un doctor, por esa razón ya no se curó la niña y se murió. Nuestra hija si murió. La enterramos en el monte cerca de la casa. Estamos tristes asegura Carmela, sus palabras fueron traducidas por Gilberto Pérez Hernández, encargado del campamento dos.
En el campamento uno, vive Pedro Pérez Pérez, su esposa y seis hijos, a ellos también les falleció una niña de once años. La pequeña enfermó de las vías respiratorias durante los bloqueos que mantenían comuneros de Chenalhó en la carretera que comunicaba a Chalchihuitán; no se les permitió llevarla al médico y perdió la vida. La pequeña fue sepultada también en el patio de su vivienda.
También ahí en ese lugar, vive Adolfo Pérez Pérez a quien le falleció su esposa el pasado 12 de diciembre dentro de ese campamento. Ella enfermó también de las vías respiratorias cuando ya se ubicaba refugiada en esa cancha de basquetbol.
“Le dolía su garganta, tenía tos y calentura. Ya no lo llevé al doctor porque no había médico en el hospital de Chalchihuitán asegura Adolfo quien explicó que tras el fallecimiento de su esposa es que comenzaron a llegar las brigadas médicas aplicando vacunas y medicamentos” comentó.
Foto: Gráfico de Chiapas

