En Resumen… / Pascual Cruz Galdámez

-Julián Nazar Morales, el agorero del caos

Para nadie es un secreto que al presidente del CDE del PRI en Chiapas, Julián Nazar Morales, le gusta arreglar las cosas a manotazos
y garrotazos, de ahí el mote aquel con que lo bautizara el periodista Pepe Figueroa (QEPD), de “El Garrotero”, por la costumbre esa de amenazar, golpear, y arrebatar cuando de cumplir sus caprichos se trata.

Pero esta vez Julián fue más allá; mira que apersonarse junto con un grupúsculo, según él provenientes de San Juan Chamula, que
dicho sea de paso más bien parecían sicarios y no pobladores de aquel municipio indígena. El caso es que llegaron hasta las instalaciones del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC), y con un argumento de risa, en medio de un vocablo tartajo
y lloriqueo, se atrevió a amenazar con incendiar la pradera, dejando entrever que todas las condiciones están dadas para que corra la sangre si el órgano electoral no cede a la petición de su partido(PRI) de postular candidatos de manera individual renunciando
a la coalición que antes aceptó gustosamente con los partidos Verde, Chiapas Unido y Podemos Mover a Chiapas, para la elección de diputados locales por el principio de mayoría relativa(uninominales), sancionada fechas antes por las instancias correspondientes
y donde el propio Julián se pavoneaba de que no se podía romper esa alianza pues las fechas eran determinantes.

A la solicitud, presentada apenas el o8 de junio por Julián, de romper la coalición y registrar a la par nuevas candidaturas de
manera individual en 19 distritos electorales, el Consejo General del IEPC señaló que
“si bien es un derecho de todo partido separarse de una alianza establecida previamente al tratarse de su voluntad, no puede aprobarse esta renuncia cuando se da fuera de tiempo fijado por la normatividad electoral, plazo que feneció el pasado 12
de abril y que implicaría cambios al convenio y a las candidaturas ya registradas. Los tiempos que establece la ley electoral, el reglamento de elecciones y el propio calendario electoral, han sido totalmente agotados; la autodeterminación que tienen los partidos
políticos deben ser salvaguardadas, no obstante se deben observar los requerimientos de la propia ley”.
Palabras más palabras menos, la ley es la ley y ni los caprichos del PRI, menos la ignorancia y por si fuera poco las amenazas de Julián, pueden cambiar un precepto legal que es por principio de cuentas una determinación jurídica y no una voluntad personal.

No es un acto de hecho, sino de derecho y si Julián Nazar no logra comprenderlo, en el PRI tendrán que buscarse un aliado para
dirigente estatal y no mantener al enemigo en casa, mismo que ya una vez hundió a un candidato a gobernador del PRI, José Antonio Aguilar Bodegas, y ahora, a juzgar, se la está aplicando, de la misma forma y en los mismos términos, a su candidato Roberto Albores
Gleason. La pregunta obligada es; ¿será acaso que Julián le cumplirá su juramento del 2006 a los Albores, quienes al aliarse al candidato de otro partido causaron la estrepitosa derrota del PRI? Dicen que la vida devuelve todo y en aquel fatídico 2006 la actitud
de los Roberto Albores, papá e hijo, fueron determinantes; ahora ellos mismos pudieran estar viviendo su propio calvario. Cuestión de cábala.

Pero, esto no termina ahí; el llamado a la rebelión para generar el caos social en medio del proceso electoral por parte de Julián
Nazar Morales, debe ser tomado en cuenta sobremanera por parte de la Secretaría de Gobernación y por la propia Presidencia de la República. Lejos de responsabilizar al Instituto de Elecciones, Julián está sembrando el odio entre los hermanos indígenas y la
tierra de Chamula y otros pueblos podrían teñirse de sangre si desde el PRI su dirigente arenga a la guerra. Lo peor aún, es que las heridas de Acteal permanecen abiertas y no hay que olvidar que en aquella época y todavía, por algunas mentes pasó la idea,
hipotética e infundada, de que la masacre del 22 de diciembre de 1997 fue provocada por un diputado federal de entonces para satisfacer su deseo de ser gobernador de Chiapas.
Entonces, ¿quién sería más responsable de cualquier hecho sangriento, el IEPC o Julián Nazar Morales? ¡AGUAS!

Nos leemos en el próximo En Resumen…

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