Código Nucú / El último desfile del gobernador

César Trujillo

 

Los días para que Manuel Velasco Coello, gobernador sustituto de sí mismo y senador con licencia, “se vaya”, cada vez son menos. Tras un desastroso sexenio que lo coloca como el peor mandatario de todo el país, ayer estuvo en su último desfile del 20 noviembre donde mostró lo que siempre ha sido: un “personaje” frívolo, desangelado y cínico al que nada le han importado las críticas que se estrellan en la burbuja que vive desde el 2012, cuando Chiapas comenzó a cruzar por un viacrucis interminable que lo tiene sumido en un impasse sumamente delicado.

Ataviado de una guayabera con toques en verde, color del partido que lo llevó al poder de forma avasallante y al que le dio la espalda en lo nacional pero mantiene como botín político en lo local, el Güero recorrió parte del parque central donde algunos secretarios y el presidente del Poder Judicial del Estado lo esperaban “ansiosos” para estrechar su mano, en un protocolo que aunque no les guste tienen que cumplir. Antes había estado en el izamiento del lábaro patrio en el zócalo capitalino, junto a elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional.

A Velasco se le vio sonreír al lado del presidente de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales. Estrechó las manos de niños, jóvenes y profesores que cumplieron con la fiesta cívica que cada 20 de noviembre los convoca y hasta chocó los guantes con boxeadores y el puño con rescatistas. Se le vio sonreír, repito, y susurrar al oído de su exsecretario del Medio Ambiente e Historia Natural alguna barrabasada que los mostró en su estado natural: transparentemente vacíos y apáticos a todo.

No es de extrañarnos ese comportamiento desapegado de la realidad, al gobernador nunca lo ha motivado nada más que la promoción de su imagen, la persecución de sus sueños y el incremento de sus cotos de poder que le valdrán (eso sí) seis años de impunidad y, no se ofenda por esto que le digo, pero quizá, repito, quizá alguna secretaría o coordinación que nos obligue a seguir viéndolo de cerca y con cierto poder entre las manos.

Tal vez sea por eso que se le vio sonreír muchas veces sin importar que, por ejemplo, los desplazados cada vez sean más y la crisis a la que están siendo condenados sea una vejación sistémica a sus derechos humanos y que iniciaron una “Caravana de Pies Cansados” debido a la falta de acuerdos cumplidos por parte del gobierno actual; sin importar que a dos mujeres y una niña de tan sólo siete años las privaron de la vida con lujo de violencia acrecentando la terrible crisis de inseguridad y la ola de feminicidios que han lacerado el tejido social en Chiapas; sin importar que todo se esté yendo al carajo en el estado que le dio su confianza en el 2012 y al que él le dio la espalda desde ese mismo año en todos los sentidos.

Por eso, quizá y sólo quizá, tras el desfile y el cúmulo de emociones de saberse ajeno a la entidad, de saberse ya libre y con la protección que dicen sus mismos colaboradores tiene desde el centro del país, se fue a rodear de algunos de sus allegados y de un grupo de empresarios donde inauguraron una más de las tiendas Chedraui que, si bien es cierto trae un buen número de empleos para la entidad, es bastante lamentable que aún sigan avalando al gobierno del hombre que los ha hecho mendigar el dinero que les debe, que los ha ninguneado, que los ha tratado como si sus inversiones no valieran nada y que a muchos los trae bajo supuestas promesas de pago que bien saben nunca llegarán.

Porque basta ver la lucha que traen desde hace ya más de dos años los diferentes sectores en el estado para que les cubran lo ya trabajado, porque les cumplan con lo que estipulan las leyes, donde lo único que se muestra es el desdén con el que el gobernador ha tratado a todos y cada uno de los chiapanecos.

Hoy, la historia se repite. Un sexenio más de abusos e impunidad está llegando a su fin. Quizá para algunos quede la esperanza de que la justicia llegue y retribuya a este estado que ha sido severamente golpeado por la corrupción, aunque todos sabemos  que eso no pasará, pues la historia nos ha mostrado en qué terminan convertidos los grandes traidores de la patria.

 

Manjar

Una niña y su madre fueron asesinadas en la zona Norte. Las dejaron tiradas a la vera del camino, en Bochil, como si nada. La imagen, que compartieron varios medios de comunicación en las redes sociales, es desgarradora y muestra la deshumanización en todo su esplendor. Pienso en toda la maldad que debe existir en la mente y en los corazones de los agresores para no respetar a una mujer y los siete años de una niña que apenas estaba descubriendo los colores del mundo, que apenas empezaba a vivir, que tenía sueños, y se me hace un enorme nudo en la garganta. ¿Hasta dónde llegaremos?, me pregunto. Aquí me viene a la memoria lo que el gran Eduardo Galeano decía sobre esos hombres que carecen de la glándula a la que él llamaba conciencia: esos que duermen a sus anchas aunque tengan las manos manchadas de sangre y el alma podrida. #NoMásImpunidad // “La política es el arte de vender simultáneamente el gozo de la estabilidad y la paranoia ante el caos.” Carlos Monsiváis. #LaFrase // La recomendación de hoy es el libro No pienses en un elefante: Lenguaje y debate político de George Lakoff y el disco Too Fast For Love de Mötley Crüe. // Recuerde: no compre mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor qué hacer, póngase a leer.

 

* Miembro de la Asociación de Columnistas Chiapanecos.

 

Contacto directo al 961-167-8136

 

Twitter: @C_T1

 

Mail: palabrasdeotro@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *