La Concordia. Pugnas entre cárteles dejan 44 muertos

Este lunes 1 de julio la Fiscalía General del Estado informó sobre 19 cuerpos encontrados en un camino de terracería y un camión tipo “volteo”, en marzo de este año otro enfrentamiento dejó 25 personas muertas

Christian González / La Silla Rota

Tuxtla Gutiérrez (Ch24/7). Hasta hace tres o cuatro años, La Concordia, un municipio de la región Frailesca de Chiapas, gozaba de una relativa paz; sin embargo, la llegada del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) encendió las alertas y provocó que el Cártel de Sinaloa (CDS), que hasta entonces era el “jefe” de plaza, tuviera que defender su territorio.


Las pruebas de que la situación está cada vez más tensa en esa zona son los constantes “levantones”, cobros de piso, enfrentamientos y muertes que se han registrado en los últimos meses, como el ocurrido el pasado 26 de junio. Según la Fiscalía General del Estado (FGE), el saldo fue de 19 presuntos sicarios abatidos y abandonados en la caja de un camión tipo “volteo” y otros más sobre un camino de terracería entre los ejidos San Nicolás y Reforma, de esa localidad.


Los cadáveres, según las imágenes e información recabada, presentaban un alto grado de descomposición; además, todos portaban chalecos tácticos y armas de fuego de alto calibre. En un video, supuestos integrantes del CDS se adjudicaron la matanza.

DE CONCORDIA A LA DISCORDIA. La violencia no se detiene en La Concordia. Incluso, pobladores advertían de constantes “agarrones” entre los grupos del crimen organizado, lo que generaba además un “toque de queda” todos los días a partir de las seis de la tarde, pues desde esa hora hombres civiles armados “se paseaban” por la cabecera y colonias de ese lugar en sus camionetas con vidrios polarizados o en las llamadas “monstruos”.


El 2 de abril pasado, un par de meses antes de las elecciones, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) advirtió que, el 31 de marzo, alrededor de 25 personas habían fallecido tras un enfrentamiento entre una banda criminal y elementos de la GN.


De acuerdo con su reporte, obtenido por familiares de víctimas de la sociedad civil, pobladores esperaban su transporte (balsa) para cruzar la presa hidroeléctrica “La Angostura” y llegar a la colonia Ignacio Zaragoza, de la misma La Concordia.


Un día después (3 de abril), el presidente del país, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), desmintió la cifra ofrecida por el organismo defensor de derechos humanos y advirtió que sí hubo 10 fallecidos: cinco ese día (31 de marzo) y otro número igual días antes en un rancho de un personaje conocido como Ataulfo López Flores.


Lo más extraño, advirtieron en su momento algunos expertos en temas de seguridad y los mismos pobladores de la región, es que el mandatario federal llegó dos días después (5 de abril) vía aérea a una obra inconclusa de un puente atirantado en La Concordia; la visita fue catalogada “como de sorpresa”; incluso, pocos periodistas o medios de comunicación la revelaron.


¿POR QUÉ SERÍA UN PUNTO CLAVE PARA EL CRIMEN ORGANIZADO? Esa obra inconclusa (hoy ya finalizada) es parte del embarcadero de la colonia Niños Héroes de la presa “La Angostura” —donde se registró el enfrentamiento entre sicarios y la GN— que servirá para conectar la ruta La Concordia-Chicomuselo, otro municipio asediado por el narcotráfico y donde, como se informó en su momento, fueron canceladas las elecciones del pasado 2 de junio por la violencia que impera allí.


Para Teófilo Gómez, experto en temas de seguridad (nombre ficticio para proteger la identidad del declarante), la zona reviste un interés estratégico por la presa “La Angostura”.


Mediante el río, detalló, se puede ingresar desde Guatemala (que tiene un acuerdo comercial con Taiwán y permite la importación de precursores químicos), y el embalse de la presa es el primer punto para sumarse a la red carretera nacional, tanto hacia el Pacífico, rumbo a Arriaga, como al Golfo, rumbo a Ocozocoautla, o bien seguir la ruta del afluente para llegar hasta Malpaso.


Esta ruta pluvial, puntualizó, permite “evitar” muchos controles de las autoridades, que prácticamente no tienen despliegue en la zona, “y puedes mover mercancías y personas sin mucha supervisión, lo cual te reduce costos en pagos de sobornos y riesgos de denuncias. Creo que ese es el valor estratégico de la zona en disputa. Recordemos que el CJNG inició su ofensiva desde Guatemala, y es el que parece beneficiarse más de esta ruta”.


El puente atirantado, agregó el experto, está proyectado como una obra de desarrollo social y económico, pero en el corto plazo parece que elevará el nivel de violencia en la zona, “ya que además de la logística pluvial, habría una terrestre que daría más velocidad a todo el transporte y logística, incluida la criminal”.


¿QUIÉN ES EL SUJETO ATAULFO? En videos que circularon en redes sociales y en medios de comunicación locales, nacionales e internacionales, presuntos integrantes del CDS atacaban el rancho de Ataulfo: quemaron vehículos, inmuebles y asesinaron a personas que cuidaban el lugar, lo que quedó constatado luego de que uno de los sicarios mencionara su nombre en uno de los materiales audiovisuales.


Según información pública, a López Flores lo relacionan como el “capo” del CJNG en esa región y como encargado de los “cobros de piso”, desapariciones y otras acciones que “lastiman” a las familias trabajadoras que viven apegadas a la ley.
Incluso, se buscó una estrategia diferente: ese grupo criminal, cuyo líder es Nemesio Oceguera Cervantes, “El Mencho”, buscó replegarse y aparecer como el Cártel de Chiapas y Guatemala (CCyG), como se ha visto en los últimos meses.


Más allá de una pacificación, en La Concordia el mensaje era directo: el 17 de mayo, por la noche, Lucero López Maza, candidata a alcaldesa de ese municipio por el Partido Popular Chiapaneco (Ppch) e hija de Ataulfo López; su hermana y otras cuatro personas fueron asesinadas a balazos por gente armada.


En entrevista, Gerardo González Figueroa, investigador de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), explicó que La Concordia tiene muchas características atractivas para la delincuencia organizada. Desde hace tres años, afirmó, ahí se vive un “proceso de guerra” entre dos cárteles de la droga que, pareciera, no tiene fin.

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