Correspondencia pública / Víctor Manuel Cruz Roque

C. Leonel Luna Estrada
Coordinador Nacional Electoral-PVEM
PRESENTE.
Como una patada en los órganos glandulares colgantes nos cayó su declaración, en el sentido de que el PVEM “es de izquierda”. No por la natural sensibilidad de la piel escrotal, sino porque, muchos no habíamos conocido mayor oportunismo y desvergüenza que la suya.


Ese, más que partido, asemeja a una junta mafiosa porque posee una historia—¡uff, qué historia!—de corruptelas, con diseño estructural para violentar las leyes y la necesaria sanidad política. Así ha sido desde su irrupción en el escenario electoral nacional en 1991, gerenciado por Jorge G. Torres y heredado inmoralmente a su hijo Jorge E. Gonzáles Martínez el célebremente triste “Niño Verde”, quien con su franquicia ha burlado la justicia reiteradamente, acusado de enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y hasta de asesino. Toda una fichita.


Camaleónico, “el verde” ha sobrevivido por sus tramposas mimetizaciones. Navega en aguas sucias con estandarte de “palero” y servil contra las nobles causas de los mexicanos, y le da igual aliarse con Dios o con el diablo para lograr sus funestos fines. En 1994 se las dio presuroso al PRI a cambio de posiciones; en el 2000 se las entregó al PAN y en el 2006 y 2012 regresó a las alcobas tricolores, desde cuyo amasiato pueril se fraguaron los fraudes contra Cárdenas y López Obrador. De esto, saben mucho Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. ¿Lo recuerda?; ¿No?; ¡Qué desmemoria asnal la suya!


Por eso ante sus decires, no sabemos si carcajearnos o zurrarnos…en usted. Su “izquierda” es insultante por cínica y desfachatada, con síntomas de disentería mental.


El concepto de izquierda en el espectro político define posiciones que tienen como ejes de acción, el bien común, la justicia social y el bienestar colectivo con preponderancia de los más débiles y desposeídos; la justa distribución de la riqueza; la eliminación de privilegios, igualdad integral, el humanismo, la inclusión, la austeridad, la preservación de la identidad patriótica, entre otros valores que seguramente usted y su pandilla re que te verde no conocen.


Aquí en Chiapas, el PVEM fue como una maldición apersonada en Manuel Velasco Coello, ex gobernador y hoy senador— y sus secuaces alquimistas de excrementos– que hasta “indígenas” exprés y por decreto fabricaron, entre muchas otras cosas en detrimento de los chiapanecos. La próxima vez que lo vea, dígale que lo recordamos todos los días, a él, a sus tíos, a su abuelo y a la %&%$# que lo parió.


Por último, dado que hoy México transita en su 4ª Transformación con un gobierno que se acerca al polo de la llamada izquierda, son incontables los advenedizos y filibusteros que siguen su ruta de prostitución política, y en primera fila encontramos, de cuclillas, precisamente al PVEM.
Sr. Luna: No succionen, y si lo hacen, no muerdan.
Es cuánto.


Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, enero de 2020.

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