Políticamente Incorrecto / 20 mil pesos por 15 metros cuadrados, el insulto del Ayuntamiento a los artistas locales
Javier Opón
Hoy, navegando en redes sociales, me encontré con una convocatoria del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez. Buscan un mural artístico sobre la vida y obra de Jaime Sabines. Hasta ahí, todo bien. Honrar al poeta es siempre un acierto. Pero entonces leí la letra chica y el entusiasmo se convirtió en indignación.
El “premio” es de 20 mil pesos. El mural debe tener, como mínimo, 15 metros cuadrados. Es decir, 3 metros de ancho por 5 de largo. Veinte mil pesos. Por quince metros cuadrados. Hagamos las cuentas.
El costo de un rotulador profesional —sí, un rótulo, no un mural artístico— ronda entre los 1000 y 1200 pesos por metro cuadrado. Eso significa que 15 metros cuadrados costarían, en el mercado real, entre 15 mil y 18 mil pesos solo en materiales y mano de obra básica. Veinte mil pesos es, literalmente, lo mínimo que debería pagarse por un trabajo profesional. No estamos hablando de un rótulo, estamos hablando de una obra de arte. De un mural. De algo que quedará expuesto en el espacio público, representando la imagen del Ayuntamiento y honrando a uno de los poetas más importantes de México. Y ellos ofrecen 20 mil pesos.
𝗘𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗿𝗲𝗰𝗶𝗼 𝗵𝗲𝗰𝗵𝗼 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗼𝗰𝗮𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮
No es un error. No es un descuido. Es un mensaje claro, el arte local, para este Ayuntamiento, no vale. Los artistas emergentes —y hablo de emergentes porque ningún creador con trayectoria aceptaría esta miseria— son vistos como mano de obra barata, como proveedores de servicios, como gente a la que se le puede pagar con limosnas.
Una convocatoria así no es un premio. Es un acto de lenocinio. Es un acto de explotación cultural disfrazado de oportunidad. Es pedirle a un artista que trabaje por menos del salario mínimo, que ponga su talento, su tiempo, sus materiales, su creatividad, y reciba a cambio una cantidad que apenas cubriría los insumos, si acaso.
¿Qué mensaje envía esto a los jóvenes creadores de Chiapas? Que su trabajo no tiene valor. Que su esfuerzo no merece retribución justa. Que el arte, para este gobierno, es un adorno barato, no una expresión cultural que merece ser dignificada.
Y no es que el Ayuntamiento no tenga dinero. No es que estén en una crisis fiscal tan profunda que no puedan pagar más. Es que han decidido priorizar otras cosas. El asfalt, los contratos jugosos. Los sueldos de los funcionarios de primer nivel. Para eso sí hay presupuesto. Para el arte local, apenas sobra esta limosna de 20 mil pesos.
Es el mismo Ayuntamiento que presume de “apoyar la cultura” en sus discursos. El mismo que se llena la boca con la identidad chiapaneca. El mismo que, en los hechos, demuestra que el arte local le importa tan poco como el agua de la ciudad.
Porque esto no es un hecho aislado. Es parte de un patrón, la precarización de la cultura, la desvalorización del trabajo artístico, la creencia de que los creadores deben trabajar por amor al arte mientras los políticos viven de la opulencia.
Un mural de 15 metros cuadrados, en un mercado justo, debería pagarse entre 30 y 50 mil pesos, dependiendo la complejidad, los materiales y el tiempo de ejecución. Eso es lo que cuesta el trabajo digno. Eso es lo que vale la creatividad, la técnica, la visión de un artista. No 20 mil pesos.
Si el Ayuntamiento quiere un mural de calidad, que pague calidad. Si quiere honrar a Sabines, que honre también a los artistas vivos que pueden plasmar su legado. Si quiere fomentar el arte local, que empiece por respetarlo.
Pero no. Es más fácil lanzar una convocatoria misera, esperar que algún joven desesperado por un “reconocimiento” acepte trabajar por migajas, y luego presumir en redes sociales el mural como si fuera un logro de la administración.
Eso no es apoyar la cultura. Eso es explotarla. Y disfrazar la explotación de oportunidad es, quizá, lo más cínico de todo.
𝗟𝗮 𝗲𝘅𝗶𝗴𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮
A los artistas locales: no deberían aceptar estas condiciones. Su trabajo vale más. Su tiempo vale más. Su talento vale más. No regalen su esfuerzo a cambio de una limosna y una foto con el funcionario de turno.
Al Ayuntamiento: si quieren un mural, paguen lo que cuesta. Si quieren apoyar el arte, empiecen por respetar el trabajo del artista. Dejen de tratar a los creadores como proveedores baratos y empiecen a tratarlos como lo que son, gestores de cultura, constructores de identidad, trabajadores de la creatividad.
Y si no pueden pagar lo justo, mejor no convoquen. Porque una convocatoria así no es un premio. Es un insulto. Y los artistas chiapanecos merecen algo mejor que ser insultados por su propio Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez.

