Después de 14 años de exigir una escuela, ahora quieren cerrarla; padres de Ocosingo protestan en Tuxtla
67 alumnos podrían quedarse sin plantel. Padres aseguran que cumplieron los requisitos y que Educación pretende enviarlos a otras escuelas
Fotografía y texto: Marco A. Rangel
Tuxtla Gutiérrez (Ch24/7). Después de 14 años de tramitar una escuela para su comunidad, padres y madres de familia, así como alumnos de Ocosingo llegaron a Palacio de Gobierno, en esta capital, para exigir que no se cierre la primaria que actualmente atiende a 67 estudiantes.
La lucha comenzó en 2012, cuando las familias denunciaron que sus hijos debían caminar entre 1.5 y 3 kilómetros para llegar a otros planteles. Tras años de trámites, el año pasado consiguieron que la escuela comenzara a funcionar de manera provisional, adscrita a otra institución.
El plantel inició con 47 alumnos y actualmente tiene 67, atendidos por dos maestros. Cuenta con un aula de concreto y otras instalaciones construidas con recursos y trabajo de los propios padres.
Sin embargo, la escuela está nuevamente en riesgo. Los padres señalaron que el 20 de abril entregaron a la Secretaría de Educación de Chiapas la documentación para formalizar el plantel y obtener su propia Clave de Centro de Trabajo. También solicitaron una audiencia con el titular de la dependencia, pero aseguran que nunca fueron atendidos.
El conflicto se agravó cuando los maestros fueron citados y notificados de que la creación de la escuela no procedería. Además, se les habría solicitado entregar la documentación de los alumnos para enviarlos a otros planteles.
Los padres cuestionan la decisión porque, aseguran, cumplieron con los requisitos y pagaron los trámites necesarios, incluidos estudios de Protección Civil. Ahora enfrentan la posibilidad de perder una escuela que ellos mismos ayudaron a construir.
Y es que enviar a los menores a otros planteles también implicaría un golpe a la economía familiar. Los padres señalaron que algunas escuelas cercanas cobran cuotas de hasta 3 mil pesos por alumno.
La mayoría de las familias, señalaron, son de bajos recursos y algunas fueron desplazadas desde 1994. La comunidad también enfrenta carencias de carretera, agua y espacios deportivos.
Entre los estudiantes hay niños indígenas, menores con necesidades especiales y alumnos que viven en condiciones de violencia y pobreza. Para las familias, cerrar la escuela significaría obligarlos nuevamente a trasladarse fuera de su comunidad para estudiar.
Durante la protesta, una estudiante de 13 años defendió la permanencia del plantel. Relató que en esa escuela logró mejorar en lectura y matemáticas y que quiere continuar estudiando para convertirse en militar.
Los padres exigieron al Gobierno de Chiapas y a la Secretaría de Educación evitar el cierre, al considerar que la escuela responde a una necesidad real de la comunidad y que los 67 alumnos tienen derecho a continuar sus estudios sin ser obligados a trasladarse a otros planteles.
Mientras esperan ser recibidos por las autoridades, mantienen su protesta en Tuxtla y advierten que no aceptarán que, después de 14 años de gestionar una escuela, ahora se pretenda desaparecerla.

