Hambre y sed, el calvario de los familiares de los hospitales en Chiapas
Claudio Navarrete
Tuxtla Gutiérrez (Único Diario). Son las 6 de la mañana y los vendedores de alimentos como café, tamales, arroz con leche y pan, ya se encuentran instalados en la explanada del hospital “Gilberto Gómez Maza”. A lo lejos, un padre con su hijo se acercan a comprar el primer alimento del día, mientras esperan noticias de la madre, internada en dicho nosocomio.
Degustan un tamal y un café. Pagan lo consumido y regresan a lo que se ha convertido en su “casa”, la banqueta del Gómez Maza. Así como este padre e hijo, existen más de 40 familias que viven en “campamentos”. Acondicionados por cartones, hules y mantas, debajo de árboles o a la intemperie, para así poder protegerse del frío, el sol e incluso de la lluvia que comienza hacerse presente en esta temporada.
Algunos son originarios de la Sierra, zona Altos, Norte de Chiapas, entre otros municipios; motivo principal por el cual deciden acampar a las afueras del nosocomio y poder ahorrarse unos pesos en pensión, posada u hoteles, mismo dinero que saben que necesitarán para pagar alimentos e incluso medicamentos que en algún momento solicitarán para sus enfermos, pues es de todos bien conocido que en los hospitales públicos de Chiapas existe una grave crisis de escasez de medicamentos.
Algunos vienen solos y sus enfermos, pero hay otras que viene con familia más grande, mujeres y bebés, personas de la tercera edad y eso implica más gastos, aseguran.
El panorama es desalentador. El cansancio y agotamiento es notable. Algunos, inclusive pasan sed por las altas temperaturas que en la capital se presentan día a día.
Las penas con pan son menos, reza un dicho. Por las noches, asociaciones civiles o ciudadanos preocupados por su situación, realizan la entrega de alimentos, agua y café, para que mientras sufren la pena de tener a un paciente internado la disfracen llevándose un alimento al estómago.
De igual forma, entregan ropa y cobijas a niños y personas mayores que viven en esos campamentos.
Lo cierto es que la situación de padecer de alimentos, agua o en su caso frío o calor, es lo menos importante, pues lo verdaderamente importante es regresar a casa con mamá y papá y olvidarse del tormento de la enfermedad.

