Tras 17 años de denuncias, la CNDH emite recomendación a la Semarnat por contaminación de “Cales y Morteros del Grijalva”
Tuxtla Gutiérrez (Ch24/7). Vecinos de las colonias que conforman la Rivera Cahuaré, nuevamente exigieron a las autoridades ambientales y del gobierno del estado, detener las emisiones de polvo y gases a la atmósfera generadas por el manejo de la piedra caliza a manos de “Cales y Morteros del Grijalva”, la cual -a decir de los afectados- en las últimas semanas ha emitido más residuos tóxicos de lo acostumbrado, que mantienen enfermas a más de 80 personas, entre niños, adultos y adultos mayores.
Los vecinos realizaron un mitin frente a la calera ubicada en la carretera Tuxtla Gutiérrez-Chiapa de Corzo, desde donde señalaron que luego de 17 años de presentar diversas denuncias, el 9 abril de este año la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación 12-2019, dirigida a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y al gobierno de Chiapas.
EXISTEN EVIDENCIAS. De acuerdo con el análisis de las evidencias, la CNDH cuenta con elementos suficientes para probar la existencia de violación de derecho humano a un medio ambiente sano, en agravio de los habitantes de la Rivera de Cahuaré, así como del Cañón del Sumidero y sus alrededores.
Se dijo que debido a las omisiones a la ley por parte de servidores públicos de la Semarnat y del gobierno del estado, las operaciones de Calas y Morteros del Grijalva generan emisión de gasea a la atmósfera, polvo y gases de convulsión, producto del manejo de la piedra caliza, contaminantes precursores del efecto invernadero que contribuyen al cambio climático. Estas emisiones de gases tóxicos, señalaron, tienen severas repercusiones a la salud humana, enfermedades respiratorias en niños y adultos mayores.
A partir de las evidencias y de la investigación realizada, la CNDH detectó irregularidades en relación con el otorgamiento de la licencia de funcionamiento de la empresa por la Semarnat, en franca contraversión a los diversos artículos de la Ley General del Equilibrio Ecológico y protección al ambiente.
En este tenor, las disposiciones antes señaladas fueron omitidas por la Semarnat, al momento de conceder favorablemente dicha licencia a la calera en tres ocasiones: años 1999, 2009 y 2016, al no tomar en cuenta que las actividades que desarrolla la calera dentro del área natural protegida, son incompatibles con el marco normativo que rige el marco de actuación dentro de un área natural catalogada como parque nacional.
“Exigimos inmediatamente a la Semarnat y al gobierno estatal la revocación de la licencia a Calas y Morteros del Grijalva”, señaló uno de los vecinos que con pancartas exigían el cierre de la calera.

SIN PROGRAMA DE MANEJO. A 39 años de emitida la declaratoria del Parque Nacional Cañón del Sumidero, señalaron que no cuenta con su respectivo programa de manejo. Al respecto, la Comisión Nacional de Áreas Protegidas informó que dicha área protegida carece del mismo dado que presenta problemas en su poligonal y que algunas zonas sufrieron la transformación o pérdida de sus ecosistemas originales en grado significativo de perturbación, “por lo tanto es urgente la emisión del nuevo decreto del parque nacional que propone la modificación del polígono que excluya asentamientos humanos y de certeza jurídica al área natural protegida, así como a las 91 colonias asentadas en este lugar”, señaló uno de los afectados.
Los vecinos de la Rivera Cahuaré señalaron que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha implementado 20 procedimientos administrativo en contra de la empresa, sin embargo la señalada dependencia detecta irregularidades, multa, sanciona y le vuelva a dar anuencia a la empresa contaminante, la cual-se dijo- no cuenta con ningún permiso, sólo con una licencia de funcionamiento.

DENUNCIAS SIN EFECTO. Los vecinos de esa zona recordaron que aparte de las más de 20 denuncias contra la calera, en la Fiscalía General de la República (FGR) se encuentran tres averiguaciones previas y dos carpetas de investigación en contra de la empresa contaminante y que la Secretaría del Medio Ambiente tiene instaurado cinco procesos administrativos en contra de la calera por no contar con los permisos para operar en esa zona protegida. “Sabemos que los gobierno anteriores fueron muy permisibles”, se dijo.
Recordaron que la empresa primeramente perteneció al cafetalero Domingo Munguia Revueltas, quien luego de 50 años, en 2014, la vendió a Altos Hornos de México, de Monclova, Coahuila.
Se indicó que por las noches es cuando comienzan a emitir residuos tóxicos a la atmósfera con mayor intensidad. A decir de los pobladores esto ha provocado más afectaciones en la salud, infecciones respiratorias y en la piel.

RINITIS ALÉRGICA. Clarivel Pérez, vecina del lugar, explicó que desde hace años que llegó a vivir a la Rivera de Cahuaré, su hija comenzó con afectaciones en la piel, los médicos le diagnosticaron rinitis alérgica a causa de la contaminación en el medio ambiente provocado por la emisiones de la calera.
La mujer explicó que su hija, menor de edad, “le empezó a salir unos granitos, a escamarse, a sangrarse, y posteriormente se extendió a las partes íntimas, en las axilas, en las piernas”, indicó.
La mujer tiene que comprar cremas de más de mil pesos cada una, champú y jabón especial para su hija, bañarla con agua de garrafón, para disminuir un poco las afectaciones en la piel de la niña, sin embargo esta enfermedad la tendrá de por vida.
“Es un tratamiento costoso, no he tenido ningún apoyo para solventar los gastos”.
Fotografía de portada: Marco A. Rangel


