Opinión / No hubo cuarta transformación en el Congreso de Chiapas

Alan Farrera

El primer día del gobierno de Andrés Manuel López Obrador prometió bajarse el salario como una de sus primeras acciones ya como presidente en turno. En un hecho histórico, se quitó el 27 por ciento del salario en la primera quincena de diciembre, su salario bruto era de 214 mil 994 pesos y ya con la reducción quedó en 155 mil 835.

Sin embargo, en Chiapas los 40 diputados ‘levanta dedo’ cobran sin rebajarse un sólo peso de su dieta, consistente en la nada despreciable cantidad de 66 mil 866.16 pesos al mes, aunque de forma bruta es de 91 mil 318.76, pero con la reducción de impuestos de 24 mil 452.60, por lo que da el total de poco más de 66 mil pesos mensuales.

Marcelo Toledo Cruz, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado,  fue cuestionado el 20 de diciembre pasado por los medios de comunicación sobre este reacomodo que hizo el presidente de la República, Toledo se limitó a negar que se vayan a reducir sueldos o mínimo que se vayan a apretar el cinturón en gastos de operación al interior del Poder Legislativo.

El portal de transparencia de la Sexagésima Séptima Legislatura no menciona los gastos corrientes de los legisladores, como lo marca la ley vigente de Transparencia, los sujetos obligados y en este caso uno de los poderes de Chiapas no indica con cifras sus gastos en combustible, asesores, vaya, ni las galletas que se comen mientras “sesionan” estos servidores de la nación.

Chiapas tiene los más altos índices de pobreza, más del 70 por ciento de la población vive en extrema pobreza, según cifras del Coneval, y hay adeudos a maestros por mil 700 millones, no se ha registrado un crecimiento en los últimos trimestres y a los legisladores locales no parece preocuparles entrarle al tema de la austeridad a pesar de que es el estandarte del presidente tabasqueño.

Habrá que ver si en los próximos días cumplen con ese anuncio de presentar su plan de austeridad, porque en las propuestas que presentaron las bancadas no se vieron preocupados en lo más mínimo por incluir una disminución de sueldos en su agenda legislativa.

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