En la Mira / Obrador y Velasco, una relación al filo de las traiciones y las complicidades

Héctor Estrada

La presunta investigación que el gobierno federal mantiene actualmente en contra de Manuel Velasco Coello por el supuesto desvío de 500 millones de pesos, mediante empresas fantasma, durante su gobierno en Chiapas, habla claramente de la fragilidad con la que se mantiene la desgastada alianza política entre el ex gobernador chiapaneco y la “cuarta transformación”.

Sea a modo de amenaza simulada o como consecuencia de una filtración incómoda, la supuesta investigación hecha pública el pasado fin de semana ha confirmado los rumores insistentes que aseguran desde hace meses que la relación entre Velasco y Obrador se ha tensado desde a principios de este año. Y es que, la amenaza hecha por el ex gobernador chiapaneco para “valorar la alianza con Morena” la misma noche de la jornada electoral no fue la primera advertencia.

El pasado 15 de febrero, mediante una carta firmada por el grupo parlamentario que él mismo representa, Velasco Coello había advertido ya sobre el inminente “rompimiento de la alianza” tras la integración de la senadora Verónica Camino Fajart a la bancada de Morena, sin informar dicha decisión al Partido Verde, degradándolos a la quinta fuerza política de la cámara alta. “Dichas acciones que consideramos como ‘gandallismo’ por parte de Morena, ponen al borde del rompimiento la alianza (…) pues ha quedado lastimada la confianza para seguir caminando juntos”, dijo en ese entonces.

Los rumores vertidos desde Palacio Nacional advierten repetidamente que la desconfianza entre Obrador y Velasco ha crecido considerablemente. El ex gobernador chiapaneco ya no tiene la misma relevancia de negociación con las demás fuerzas políticas opositoras que durante la transición sexenal y la muerte de su abuelo (Fernando Coello Pedrero) ha minimizado en cierta medida el compromiso que Andrés Manuel tenía con Velasco Coello.

Por eso las amenazas entre ambos frentes han saltado hacia los medios de comunicación con mayor recurrencia. Manuel Velasco tratando de recordarle a Obrador el poder que aún tiene sobre el Verde Ecologista como aliado “necesario” para alcanzar mayoría de votos en el Congreso de la Unión y Andrés Manuel “apretando las tuercas” del poder a fin de amansar los intentos de traición, mediante uso del aparato institucional o judicial para perseguir todos esos delitos que bien le conoce y ha solapado a conveniencia.

Lo cierto es que el largo historial de corrupción, abusos e irregularidades de Manuel Velasco es públicamente conocido. Hoy son alrededor de 500 millones de pesos los presuntamente investigados por la Secretaría de Hacienda. Las operaciones irregulares habrían sido detectadas entre 2019 y 2020 y se habrían realizado mediante seis empresas enlistadas como “fantasmas” o factureras.

El texto firmado por Vanesça Cisneros, Valeria Durán y Lucía Vergara detalla que los supuestos socios de las empresas no cuentan con ningún tipo de actividad, viven en los estados de Chiapas y Morelos y aparentemente les habrían robado su identidad, con direcciones fiscales dentro de colonias populares o no comprobables. Las empresas vinculadas a esta red de desvío de recursos son: Operadora Zall, Grupo Asesor Odul, Factibilidad Empresarial de México, Advisor Groups Soluciones, Maquiladora Textil GM y Constructora Jaguar Negro.

El nuevo presunto desvío de recursos protagonizado por el “gobierno verde” de Velasco se suma al identificado por la Auditoria Superior de la Federación en 2018 por 685 millones de pesos, pagados a 26 empresas “factureras” que supuestamente habrían ayudado a distribuir un programa de ayuda a madres solteras. Una investigación que fue finalmente cerrada por la ASF de manera extraña en 2019, sin que fuese comprobado el destino de los recursos públicos. Entre ambos casos suman casi mil 200 millones de pesos en irregularidades no comprobadas. Pero hasta el momento nada ha sucedido oficialmente.

Por eso no deberá sorprender que el actual desencuentro terminé con el establecimiento de nuevos “pactos forzados” y el aplazamiento indefinido de las investigaciones hasta que las circunstancias ameriten su reapertura. El pueblo de Chiapas, los auditores del pasado y el propio Obrador siempre han sabido que Velasco y sus cómplices son saqueadores consumados sin vergüenza. Sólo requiere de intenciones reales para ejercer justicia para un pueblo que se siente traicionado y liquidar de una vez por todas esa deuda pendiente que bastante bien le haría a la credibilidad de Morena en Chiapas… así las cosas.

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