Cacicazgo político de la familia Aguilar, en Ixtapa

El pueblo de Ixtapa arrastra un cacicazgo político de una familia que se ha enquistado en el poder desde hace más de 80 años y que ha impedido el desarrollo social y democrático del municipio, ocasionando manifestaciones y enfrentamientos sociales.

La ambición de la familia Aguilar comienza en 1938, primero en el Partido Revolucionario Institucional y ahora en el Partido Verde Ecologista de México, convirtiéndose en uno de los cacicazgos más empedernidos de la política en Chiapas, que mantiene el control político electoral y económico de Ixtapa.

El primer Aguilar llamado Ausencio duró cuatro períodos en la presidencia municipal. A lo largo de estas ocho décadas figuran marcadamente los apellidos Aguilar y Hernández vinculados con otros apellidos que recae en la misma estirpe, una herencia de poder entre hijos, nietos, primos y familiares.

El caso más reciente es el de Roberto Aquiles Aguilar Hernández, nieto de don Ausencio. De 1999 a 2001, fue impuesto como alcalde y repitió de 2011 a 2012. Después, del 2012 a 2015, entregó la estafeta a su primo, José Antonio Ochoa Aguilar, quien dividió a la familia al pretender suceder el poder a otro candidato ajeno a los intereses de Roberto Aquiles.

Fue de esta manera que del 2015 al 2018, Roberto Aquiles Aguilar impuso a su hijo, Jordán Aguilar Pavón, como alcalde de Ixtapa. Y del 2018 al 2021, Jordán Aguilar repitió en el cargo, a través de irregularidades electorales, reparto de despensas y haciendo uso de recursos del Copladem (Comité de Planeación y Desarrollo Municipal), para comprar votos y beneficiarlo.

Mediante este método de sometimiento social y a la práctica de la “monarquía municipal”, Roberto Aquiles Aguilar ha sido diputado federal y local por el PRI, así como excolaborador de los exgobernadores Juan Sabines Guerrero y Manuel Velasco Coello.

Roberto Aquiles Aguilar Hernández también es padre de Iris Adriana Aguilar Pavón, ex diputada local por el partido Chiapas Unido, creada por el exgobernador Juan Sabines Guerrero, y actual diputada por el PRI en la legislatura actual.

En la reciente jornada electoral del 6 de junio para presidente municipal de Ixtapa, se logró una vez mas la imposición de Armando Naybeth Bautista Orantes, del Partido Verde Ecologista de México, un personaje relacionado con el sistema caciquil de Roberto Aquiles Aguilar.

Desde hace décadas prevalece el repudio a la familia Aguilar quien ha orquestado inestabilidad política, social y electoral en el municipio, como en estas últimas elecciones electorales del 6 de junio, cuando mandaron a quemar casillas en las que los números no favorecían a su candidato.

Y así se la han pasado, delegándose el poder desde el abuelo, hijo, nietos, primos, compadres y amigos relacionados a la familia, brincándose de un partido político a otro, en el transcurso de estas ocho décadas, de tal manera que cuando pierden incendian el pueblo en confrontaciones por recuperar la presidencia municipal.

Texto vía Sin Fuero

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