Ensalada de Grillos / Consulta: ¿éxito o fracaso?


Ciro Castillo

El viernes en la noche cayó un aguacero en casi todo Tuxtla Gutiérrez. Alguien se acomidió a colgar en un alambre los papeles que indicaban que en la Avenida Poeta Javier Molina de la colonia Vida Mejor, al Oriente Norte de la ciudad, habría una mesa receptora de la consulta popular, la cual atendería a seis secciones electorales.

El sábado, a 24 horas de este ejercicio inédito empujado por AMLO, quien desde meses antes había adelantado que él votaría en contra porque es partidario de mirar hacia adelante, ese “manojo” de documentos sujeto a uno de los pilares de una carpa que fue colocada para la ocasión estaba húmedo y percudido.

En casi toda la ciudad había pequeñas lonas de no más de un metro cuadrado que mostraban a Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, con una cinta roja tapando su rostro; no sabemos si para respetar su identidad, como ahora establece la ley o porque se quería llamar la atención de los 3 millones 663 mil 779 posibles participantes que este domingo, en teoría, saldrían a dar luz verde para ir “en contra” de quienes gobernaron a México en el período que Obrador llama neoliberal.

A las 12 horas de este domingo, en la mesa ubicada en la colonia Vida Mejor solo unas 60 personas habían acudido a emitir su “voto” por el sí o por el no. Las urnas estaban semi vacías.

Un señor que no encontró ahí su sección se quejó de que el INE estaba haciendo “chanchuyo” y agarró su combi para ir a la zona del IMSS de Las Palmas, donde se supone encontraría la sección marcada en su credencial, la cual atesoraba en una bolsa negra de nylon.

Uno de los empleados contratados para la jornada por el organismo electoral federal, estimó que aún seguiría llegando más gente, pero no tanta como el 6 de junio…

Córdova, nervioso

A las 7:30 de la mañana, el árbitro electoral, a quien se le ha acusado de no hacer la suficiente promoción de esta actividad cívica, abrió la sesión para decirle a los mexicanos que la mesa estaba servida para participar en un ejercicio que, efectivamente, tenemos que aceptarlo, es inédito; flojo y con poca participación, pero inédito.

Por la organización este ejercicio “ya es un éxito”, aseguró Lorenzo Córdova, quien antes del medio día se mostraba visiblemente molesto y nervioso al responder las preguntas “grilleras” de los periodistas. Él sabía desde antes, pero sobre todo con los primeros reportes: la consulta no tuvo la convocatoria deseada y “le cargarán el muertito”.

“Las mentiras a otro lado”, aseguró el Consejero Presidente, quien negó que el organismo electoral haya intentado sabotear esta jornada y hasta dio las gracias al propio López Obrador y a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) porque uno propuso la consulta y la otra la avaló.

Él sabía, desde antes de las 12 horas, cuando solo siete mesas receptoras no habían sido instaladas en todo el país, que sería la comidilla en la mañanera de este lunes…

Descafeinada

En medio de una serie de recomendaciones sanitarias, por una pandemia que vive la “cresta” más alta de su tercera oleada, comenzó la consulta popular que nació descafeinada.

La pregunta original propuesta por Andrés Manuel López Obrador decía en septiembre de 2020: “¿Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen, y en su caso sancionen, la presunta comisión de delitos por parte de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”.

Fue la Corte, quien el primer día de octubre matizó la pregunta, pero también acotó el objetivo de la 4T, quien pretendía poner en el banquillo de los acusados a los cinco exmandatarios que antecedieron a Obrador.

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”, fue lo que finalmente se estampó en los millones de papeletas impresas para este ejercicio que, es el preámbulo de otros, pues no olvidemos que en marzo de 2022 nuevamente nos llamarán a decidir si AMLO se queda o se va de Palacio Nacional…

¿El pueblo sabio o flojo?

No es por echar grilla, pero ese pueblo al que Andrés Manuel López Obrador defiende un día sí y otro también, no es tan bueno ni es tan sabio como él considera.

Claro que no se puede medir a todos con la misma vara; sin embargo, la gente solamente responde cuando sus intereses, especialmente los más cercanos a su entorno, se ven afectados.

Cuántos padres de familia llegan a las juntas escolares. Cuántos ejidatarios acuden a las reuniones ejidales cuando se les convoca. Cuántos mexicanos votan cuando se elige alcaldes, diputados, senadores y Presidente de la República. Si llegamos al 60 por ciento decimos que hubo una gran participación.

La sociedad mexicana, y quizá con justa razón, porque por décadas le tomaron el pelo, le hace el feo a todo lo que tiene tufo a política.

Que si están “de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos…”, simplemente no les interesa.

¿Es apatía, es flojera, es desidia, es ignorancia? No sabemos qué es realmente, pero queda claro que los mexicanos no estamos a la altura de estos que ejercicios cívicos que quizá en otras naciones más avanzadas suelen ser algo “normal”.

Peor todavía si no dan una playerita, una gorrita, una despensita o una lanita. No hay el incentivo adecuado y el domingo familiar, es sagrado…

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