Reclaman en Tuxtla que 21 personas de Pantelhó continúan desaparecidas por “El Machete”

Fotografía: Marco A. Rangel

Christian González

Tuxtla Gutiérrez (Ch24/7). La última vez que se les vio fue el 26 de julio de este año en el quiosco de la cabecera del municipio de Pantelhó, en la región Norte de Chiapas: cerca de 15 hombres permanecían parados y atados de manos por parte de integrantes de la agrupación autodefensa “El Machete”.


El motivo: los acusaban de estar vinculados con el crimen organizado y, desde luego, con la banda delincuencial “Los Herrera”, comandada por el exalcalde Autroberto Herrera y su hijo Dayli de los Santos Herrera, ambos encarcelados; este último fue detenido hace poco luego de que lo vincularan como presunto autor intelectual en el asesinato del fiscal de Justicia Indígena, Gregorio Pérez, en agosto pasado.


Por ello este lunes, a las afueras del Palacio de Gobierno, familiares y allegados lamentan que las autoridades chiapanecas no hayan movido “un sólo dedo” para dar con el paradero de los 21 desaparecidos; “primero ‘los machetes’ agarraron como a 15, luego fueron por más, por eso ya son 21”, dijo una de las manifestantes.


Hace como 15 días, comenzó a circular en las redes sociales e incluso en algunos medios de comunicación locales una fotografía de un esqueleto con un pantalón y botas; se presumía que era uno de los 21, pero aún no se ha confirmado esa versión.

Francisca Morales Monterrosa, cuyo hijo Alfonso de Jesús Aguilar Morales, su nieto Luis Fernando y un sobrino de nombre Leovigildo Raúl fueron plagiados, asegura –entre lágrimas– que ellos siempre se han dedicado al comercio, y ahora tienen que huir porque están amenazados de muerte y, además, El Machete les llevó sus pertenencias, desde electrodomésticos hasta vehículos, y les quemaron su propiedades y documentos.


“Ese día saqué una mesa con plátanos fritos para venderlos, pero pasó gente y me recomendaron que me metiera, luego viene mi hijo y me advirtió que nos metiéramos rápido, y pues ‘los machetes’ comenzaron a disparar, llevaban también palos y machetes”, cuenta la adulta mayor, quien recuerda que, para escapar del plagio, tuvo que aventarse al río que pasa por la zona.

La incertidumbre continúa, pues no saben dónde están sus familiares, ni siquiera han recibido algún mensaje o han tenido contacto con ellos y, lo peor: las investigaciones de la autoridad no caminan, advierten.

“PELOTEO” ENTRE INSTANCIAS DE JUSTICIA. Francisca aclara que los han enviado a la Fiscalía de la zona Altos, en San Cristóbal de Las Casas, luego los mandan a Tuxtla Gutiérrez; incluso han viajado a la Ciudad de México, con gente de Alejandro Encinas, pero nadie les da una respuesta positiva. La carpeta de investigación con el número 323 simplemente está estancada.


Por su parte, Jairo Cruz colgó una fotografía de su padre Isidro Mario Cruz Alcázar, quien no aparece en las fotos y videos del 26 de julio, en el quiosco, porque a él lo secuestraron un día después.

“Estamos en la calle, huyendo, sin dinero, y no nos quieren dar empleo porque no tenemos papeles, todo lo quemó ‘El Machete’, y nos va peor si decimos que somos de Pantelhó, menos que nos quieran dar chamba”, refiere el joven que, además, subraya que lo material se recupera, “¿pero una vida?”

De acuerdo con los inconformes, cerca de tres mil personas más abandonaron esa demarcación indígena, colindante con municipios como San Pedro Chenalhó o Simojovel de Allende, porque existen amenazas de que, si retornan, los matarán. Por ello, una gran parte se mantiene refugiada en San Cristóbal de Las Casas.

Asimismo, Pantelhó sigue “vigilado” por elementos militares, de la Guardia Nacional y de Seguridad Pública del estado, quienes de hecho no hicieron nada por evitar la retención-desaparición de los 21 ciudadanos ese 26 de julio, entre ellos un militar de la Marina ya retirado y que, según los quejosos, “no tenía vela en el entierro”.

Mientras una mujer llora desconsolada porque su cónyuge también fue llevado por “El Machete”, doña Francisca insiste en que su hijo y sus demás familiares son inocentes y que se los llevaron sin deberla ni temerla. “A mi muchacho le enseñé a trabajar de forma honrada, no andar en drogas ni en nada malo”.

Según los manifestantes, no se moverán del Palacio de Gobierno hasta que les den respuestas favorables. “Nos quedaremos en plantón, porque ya no creemos en la autoridad, porque no hace nada”, remata Francisca.

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