La indiferencia tiene nombre

Primera en llegar… última en responder

Ainer González

La alcaldesa de Ocosingo, Manuela Angélica Méndez Cruz, no ha querido gobernar con humanismo. A más de nueve meses de asumir el poder ejecutivo municipal, niñas, niños y adolescentes siguen dando cátedra de lo que significa amar a su pueblo, incluso cuando han sido violentados o revictimizados.

La primera presidenta municipal en la historia de Ocosingo no ha hecho valer la importancia histórica de que una mujer tome decisiones con perspectiva de género y justicia social. En lugar de impulsar acciones que protejan a los grupos más vulnerables —como la niñez y las mujeres que enfrentan abuso y violencia—, ha optado por la omisión, el silencio y la indiferencia.

En los últimos días, ha quedado en evidencia que tres niños han hecho más por el municipio que el propio gobierno. De forma independiente, estos menores se han dedicado a tapar baches y arreglar calles de Ocosingo, una labor que claramente compete a la presidencia municipal y a su cabildo. La escena, registrada en redes sociales, ha generado admiración y al mismo tiempo indignación entre las y los chiapanecos, por la inacción de una administración que ignora hasta lo más básico: el bienestar de su gente.

A esto se suma un hecho reciente que exhibe la falta de respuesta institucional ante la violencia de género. Una mujer, acompañada de su pareja, ingresó a un establecimiento de alimentos y comenzó a agredir a dos jovencitas que laboraban en el lugar. La agresora atacó directamente a una de las adolescentes, mientras la otra intentaba defenderla. Fue entonces cuando el sujeto que la acompañaba le propinó un golpe en el rostro a la menor, derribándola, causándole lesiones en la mandíbula.

A pesar de que algunas personas pidieron apoyo a las autoridades, ninguna patrulla y policía acudió al reporte. Los agresores se retiraron como si nada, no sin antes amenazar a las jóvenes trabajadoras.

Ocosingo no es cualquier municipio. Es el más grande de Chiapas (extensión territorial) y uno de los que reciben mayor presupuesto año con año. Solo en este 2025, el ayuntamiento recibió 1,579,174,415.13 pesos. Sin embargo, ese recurso no se ha traducido en políticas públicas de protección a la infancia, atención a víctimas o espacios seguros para mujeres.

El éxito de Manuela Angélica Méndez Cruz ha sido más mediático que transformador. Su investidura como la primera mujer en gobernar Ocosingo ha quedado en la superficie del simbolismo, sin una verdadera visión incluyente ni política pública de fondo. De nada sirve ser la primera —o la última— mujer en el poder si las condiciones de vida siguen igual que en los tiempos de exclusión y desprecio hacia los pueblos indígenas. Porque gobernar sin escuchar a los de abajo, sin dirigirse a ellos como lo que son: sujetos de derechos, no es un acto de poder… es un acto de abandono.

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