Instituto del deporte aquejado por malas prácticas

-Tania Robles Morales se ha caracterizado desde su llegada por un nulo proyecto para encumbrar a ese rubro gubernamental; negó el CAR a un atleta paralímpico y lo cedió para una sesión fotográfica

Sandra Paredes

Tuxtla Gutiérrez (Ultimátum). A tres meses de haber llegado a la titularidad del Instituto Estatal del Deporte, Tania Robles Morales, sigue empañando las labores que se realizan en esa dependencia, con decisiones que provocan el enojo colectivo de la familia deportiva de Chiapas.

La última de las tropelías de la funcionaria, fue en contra del atleta paralímpico Natán Morales a quien le negaron la pista de tartán para sus entrenamientos, en tanto que fue otorgada a una pareja para una sesión fotográfica con motivo de una boda.
Pese a que el uso que debe dársele a las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento (CAR), debe ser para el entrenamiento de atletas, actualmente se otorga para situaciones ajenas a las actividades deportivas.

La solicitud del entrenador de Natán Morales en torno a la pista de tartán, ha sido tomado como un acto de desobediencia, porque entre la normatividad del Instituto Estatal del Deporte, se tiene previsto que con el programa de entrenamiento la institución está facultada para otorgar los espacios solicitados.
Luego de pedirle al atleta paralímpico, Natán Morales abandonar las instalaciones del CAR, se llegó a pensar que existe una regulación para el uso de las instalaciones, sin embargo, al otorgarse la pista de tartán para una sesión fotográfica, deja ver que puede existir revanchismo por parte de Tania Robles y su equipo de trabajo.
La sesión de fotos para una boda terminan por exhibir que su primer argumento no existe y que el CAR, como su proyecto en el deporte chiapaneco, no pasan más allá de esos, fotos para lucir algo que no pasa.
En el tema de Natán Morales se percibe una venganza política, pues el hecho que alguien le haya solicitado limitar el espacio para este atleta que, al recibir poco apoyo de instituciones como la que tiene al mando a la nadadora Tania Robles Morales, tiene un tufo a discriminación.
Basta recordar que los atletas paralímpicos tienen poca movilidad y si encima las autoridades los sujetan a las normas convencionales, se estaría frente un serio problema con su visión del deporte.
Hace unas semanas Tania Robles, con una cara bastante evidente, anunciaba la apertura de espacios para los discapacitados con una selección de sordomudos, semanas después el discurso cambió porque ahora hay que sujetarse a unas reglas que fueron estrictas para un atleta, pero demasiado flexibles para un particular.

Que no sean celos

El afán de protagonismo no cede en Tania Robles, desde su primer discurso no ha podido despegarse de la destacada atleta que fue, los verbos mal conjugados a la hora de hablar, las distinciones sobre quienes pueden administrar pero no conocen las necesidades de los deportistas y ese tipo de situaciones, se han ido desenmascarando, la forma en la que se ha accedido a puestos de suma relevancia para los familiares de segunda línea y lo peor, mantener un puesto como la Secretaría Técnica en un organigrama que no debe reconocer esa figura en la persona de Alejandro Ríos Pfeiffer, quien pasó de chofer del exalcalde Samuel Toledo (2012-2015) a dueño de residencias y autos de lujo.
Cabe destacar que, el secretario Técnico, como su nombre lo indica, funciona en una “secretaría”, en un instituto no cabe esa situación, pero calma, habría que mantenerla para que el mejor amigo de Tania Robles tuviera la forma de “ayudar” a la directora.
Fuentes al interior del instituto y que solicitaron el anonimato por temor a represalias, señalaron que todo indica que de parte de los actuales encargados del deporte, existen celos porque, aunque poca gente pudiera conocer a detalle la trayectoria de Natán Morales, el atleta sobre silla de ruedas se quedó a segundos de calificar a unos Juegos Paralímpicos y eso no es cosa menor.
Cabe precisar que además informaron que el pasaporte de Natán Morales ya tiene poco espacio para sellos de aduanas y oficinas de migración; el chiapaneco ha competido y lo hace en serio como para que, de manera exponencial, alguien pueda poner en duda a un atleta de su nivel.

Amigo incómodo

Sobre Alejandro Ríos Pfeiffer, hay historias de corrupción y saqueo, pues a su paso por la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez, se convirtió en dueño de residencias y automóviles de lujo.
Esto luego que en complicidad con Luis Pavís, Fabián Tovilla Reyes, Servando Gonzalez y Armando Oltra Paniagua, presuntamente operaban un descomunal fraude al SMAPA, el cual les dejaba ganancias por alrededor de los tres millones de pesos mensuales.

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