Mario Gómez nunca pensó en dejar el periodismo

-“La última vez que Mario Leonel Gómez Sánchez fue amenazado, atravesaba las montañas de Chiapas en la camioneta de su hermano Henry, quien al escuchar las balas detuvo el vehículo. Las amenazas de muerte eran más frecuentes por ciertos políticos y candidatos locales del Partido Verde Ecologista (PVEM)”

Mariana Morales

Yajalón (Tierra de Todas). La última vez que Mario Leonel Gómez Sánchez fue amenazado, atravesaba las montañas de Chiapas en la camioneta de su hermano Henry, quien al escuchar las balas detuvo el vehículo. Las amenazas de muerte eran más frecuentes por ciertos políticos y candidatos locales del Partido Verde Ecologista (PVEM).

No bastaron las cuatro denuncias interpuestas en la Fiscalía General del Estado (FGE) a cargo del entonces titular Raciel López (en 2008, 2010, 2016 y 2017), la solicitud que llenó a mano el 21 de junio del 2016 para tratar de ingresar al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, ni los intentos de contactar al entonces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador.

Sus llamados de auxilio fueron ignorados, por eso, en mayo de 2018, Gómez pidió prestado a sus dos hermanos, Nancy y Henry, 6 mil 500 pesos y compró cuatro cámaras de vigilancia. Una la colocó afuera de la casa donde vivía con su mamá y hermanos, el resto en el interior.

Una mañana Ofelia, su madre, le insistió que se fuera de Yajalón debido a tantas amenazas, pero él era necio, frunció el ceño, hizo un gemido y no contestó. Dicen sus hermanos, que Mario Gómez, a pesar de que tuvo la oportunidad de seguir dirigiendo la universidad privada “Azteca”, no lo hizo, “es que nunca pensó en dejar el periodismo”.

“LO MÍO ES LO RELACIONADO A LAS LUCHAS Y DEFENSAS SOCIALES, TAL COMO LO HIZO MI PERSONAJE FAVORITO, EL CHE GUEVARA”, DECÍA CADA VEZ QUE PODÍA EL HOMBRE DE PIEL OSCURA Y BRAZOS GRUESOS, SIEMPRE QUERIENDO DEJAR EN CLARO SUS IDEALES.

El 21 de septiembre del 2018 el periodista fue asesinado afuera de su hogar. No había agua en el pueblo y una camioneta la vendía en tinacos. Mario y su sobrino de 11 años preparaban cubetas cuando dos hombres en motocicleta pasaron frente a él y le dispararon ocho veces.

La cámara que había comprado con dinero prestado captó el momento de su asesinato. El video que se viralizó en los medios de comunicación mostró que cuatro balas de seis le perforaron brazos, cadera y torax. El periodista entró vivo al hospital “Manuel Velasco Siles”, el único nosocomio de la zona inaugurado por el entonces gobernador Manuel Velasco Coello en 2017, pero no había especialistas inmediatamente falleció. Fue el séptimo asesinado en el 2018, de acuerdo con la organización Artículo 19.

Quienes conocieron a Mario aseguran que él pensaba que con buenas acciones podía ordenar el mundo. Julio Gómez, compañero de preparatoria, recuerda que mientras los estudiantes de Bachilleres oían canciones de rock, Mario lo buscaba para organizar movimientos estudiantiles.

Isaín Mandujano, corresponsal en Chiapas para la revista Proceso, evocó una historia similar. Supo que a su compañero lo habían matado y en Facebook escribió que desde 1993, Chiapas no tenía periodistas muertos, el último fue Roberto Mancilla Herrera.

Una de las amenazas que Mario hizo públicas fue que el chofer del diputado federal, Leonardo Guirao Aguilar conocido como “El Francotirador”, le escribió en una red social: “Te va a cargar tu puta madre. Voy a ir por ti y te voy a volar la cabeza”.

Eso ocurrió porque denunció que ese diputado y su suplente, Ricardo López Montejo, del Partido Verde Ecologista (PVEM) vendían plazas falsas para ocupar puestos en el Gobierno Estatal.

Mario también hizo público que al tomar protesta la nueva administración municipal, “quedara quien quedara”, ya no reportearía allí debido a que ciertos políticos le insistían “reunirse” con él sin decirle qué temas abordarían. Por eso, y por las amenazas frecuentes tomó la afligida decisión que contó a su familia una tarde mientras comían.

Mario Gómez freelanceaba para El Heraldo de Chiapas de la Organización Editorial Mexicana, como el resto de los corresponsales en los municipios de este Estado no los contrataban, a cambio les pagan 50 pesos por nota publicada.

En sus inicios como reportero escribió denuncias sociales, bloqueos y peleas entre habitantes de la región. Sus últimos textos contaban asesinatos, secuestros, elecciones, robo de boletas y la creación de auto defensas en el municipio de Chilón. También publicó boletines del alcalde saliente, Alfredo Pinto Aguilar, con quien había pactado un salario a cambio de difundir su información. El trato estuvo vigente de Octubre del 2015 al mismo mes del 2018.

“NUNCA SE CONSIDERÓ UN PERIODISTA QUE CUBRIERA NARCOTRÁFICO”, AFIRMA SU HERMANA, ESE TEMA NO ERAN PARTE DE SUS INTERESES PERIODÍSTICOS, LO ERAN LAS LUCHAS SOCIALES, QUIZÁ POR ESO HAY UN POSTER CLAVADO EN LA PARED DE SU MODESTA RECAMARA DEL “CHE GUEVARA”.

Mario tenía 41 años cuando lo asesinaron, era grandote, grueso como roble, de labios anchos, piel oscura, le gustaba escuchar a la gente, leer y jugar futbol; aunque lo suyo era tocar guitarra, lo hacía casi con la misma frecuencia que rezarle a una imagen de San Martin de Porres. Era algo “enamoradizo” y tenía un hijo que no vivía con él.

Yajalón, donde vivía y reporteaba Gómez, es una región indígena Chol de alta marginación enclavada en Los Altos de Chiapas. El agua potable llega gracias a los arroyos El Azufre y Sacnu, esos mismos que podrían estar amenazados en caso de implementar un relleno sanitario, proyecto municipal que habían denunciado pobladores, según contó el periodista a su editor, José Gallegos sin embargo, la historia quedó en el tintero porque Gómez ya no la escribió.

La resistencia de los pueblos de esta zona es enérgica, en 2016 el Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio organizó una mega peregrinación para rechazar minerías, hidroeléctricas y monocultivos.

Yajalón también está dentro de la ruta del grupo de la delincuencia organizada los Zetas. Un empresario local afirmó que en 2015 tres personas tuvieron que abandonar el municipio porque se les cobró 5 mil pesos por derecho de piso. Una fuente de seguridad indica que aquí no sólo hay tráfico de drogas, que viene desde Guatemala hasta Tabasco, también de mujeres y vehículos. En la región no abundan los periodistas, Mario era de los pocos.

La última nota que Mario publicó en el periódico fue: “Comando armado agrede a 4 en Yajalón”. Dada la actividad periodística de Mario Gómez, la FGE detuvo a tres personas a quienes relacionó como narcomenudistas, por dos de ellos ofreció una recompensa de 300 mil pesos. Los detenidos fueron: Juan David “N” conocido como El Machaca, Juan Pablo “N” y Óscar Leyver “N” alias “El Zapatudo”.

Periodistas han solicitado en marchas detener a los autores intelectuales y piden al actual Fiscal, Jorge Luis Llaven Abarca, “no queremos chivos expiatorios, si no los nombres de quién o quiénes ordenaron el asesinato del periodista” es la consigna.
A partir del hecho sucedido a Mario Gómez surgió el Colectivo de Periodistas de Chiapas. Habitantes de Yajalón cuentan que Mario no ha muerto porque los familiares no dejaron fotografiar el cuerpo en el ataúd y porque en periódicos de la capital aún se leen notas de denuncias de la región. La frase de Ernesto “El Che” Guevara que el periodista enmarcó en su recamara dice: “Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti”.

TEXTO ORIGINAL: https://tierradetodas.soy/mario-leonel-gomez-sanchez-chiapas-periodismoyajalon-1977-2018/

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