Mediante decreto, Áñez promete inmunidad a las fuerzas armadas durante protestas en Bolivia

Mathieu Tourliere

Ciudad de México (apro). A través de un decreto, Jeanine Áñez, presidenta interina autoproclamada de Bolivia, instruyó al Ejército boliviano para que reprima las manifestaciones contra el golpe de Estado a Evo Morales, y exentó de “responsabilidad penal” a los soldados que actúen en “estado de necesidad”; en otras palabras: prometió impunidad a los militares para asesinar o agredir a civiles, o llevar a cabo detenciones extrajudiciales.

Este decreto acentúa la brutal represión policiaca y militar que el gobierno “de facto” de Bolivia desata contra las manifestaciones que salieron para repudiar el golpe de Estado: según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tan solo entre ayer y hoy los policías y soldados asesinaron a nueve manifestantes e hirieron a 122 más, mientras que tres periodistas resultaron agredidos.

Desde ayer se difundieron videos en redes sociales que exhibieron cómo policías y militares dispersaron violentamente las manifestaciones en la ciudad de Sacaba, en el Departamento Cochabamba, en las cuales fallecieron nueve personas. Un grupo de personas huyó de la violencia y se refugió en un túnel, donde los uniformados los impidieron la salida; durante el día salieron, pero hasta el momento se desconoce su paradero.

Estas dos corporaciones –policía y fuerzas armadas– jugaron un papel central durante las tres semanas de protestas que desembocaron en la renuncia de Evo Morales, el pasado 10 de noviembre: la policía participó en las manifestaciones contra el expresidente, y la cúpula militar le dio la última estocada, cuando el general Williams Kaliman apareció en una alocución televisiva en la que “sugirió” a Morales que presente su renuncia.

El pasado 12 de noviembre, cuando Áñez –entonces segunda vicepresidenta del Senado– se autoproclamó presidenta de Bolivia en una sesión de la asamblea donde no había quórum, entró al palacio presidencial con una ostentosa Biblia en las manos y un militar le colocó la banda presidencial. Áñez aseguró que su gobierno organizaría nuevas elecciones a la brevedad, y advirtió que Evo Morales no podrá presentarse en estos comicios.

La prensa boliviana reporta que la nueva administración pretende quitar a los integrantes del Movimiento Al Socialismo (MAS) de las instancias de poder y perseguir a sus figuras prominentes –muchas de las cuales pidieron asilo o se escondieron–, para reducir la influencia de Morales en el país.

En entrevista con Proceso esta semana, Morales –quien es asilado político en México– insistió en que cuando él presentó su renuncia, “no había ni un muerto a bala. Aguantamos todo por la vida. Y desde el momento que renuncié, al día siguiente hubo muertos de bala”. Hasta el momento, según la CIDH, la crisis boliviana cobró al menos 23 vidas.

Durante esta entrevista, Morales recordó que él tuvo varias reuniones con el general Kaliman para analizar las protestas en contra de las irregularidades observadas durante las elecciones del pasado 20 de octubre. Según el expresidente en exilio, el general le dijo “’Si quiere que las fuerzas armadas salgan a las calles, con decreto’. Le dije: ‘No voy a hacer eso’. Y ahora, para la derecha sin decreto matan”.

“Los golpistas no van a pasar en Bolivia, aunque momentáneamente estén. ¿Quién es ella para decir que no puedo presentarme? Si tuviera sentencia ejecutoria, claro, no podría presentarme; pero cualquiera está habilitado para presentarse. ¿Por qué tanto miedo a Evo?”, lanzó el mandatario.

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