Código Nucú / ¿A dónde iremos sin el canto de las aves?

César Trujillo

Las aves se están extinguiendo en el mundo y con ello su canto. Su trinar que es lenguaje en el tiempo se evapora. Los cambios bruscos y el daño irreversible a nuestro planeta cobran sus facturas y son una terrible noticia para los seres humanos que seguimos sin entender (ni atender) la gravedad del cambio climático y los excesos.

Una nueva investigación ha encendido ahora nuevas alarmas. Esta vez, los Estados Unidos y Canadá muestran la crisis ecológica que alcanzó ya al 29 por ciento de las aves en sus territorios. Y en una escala más grave (sí, sí hay algo peor que esto), se encuentran Francia e Inglaterra cuya pérdida de sus aves oscila ya entre el 70 y 90 por ciento.

No hay un final feliz en esta historia narrada, pienso tras terminar de leer las noticias al respecto. Y es que desde el 2018, en el informe State of de World’s Birds (El estado de las aves en el mundo), que elaborara BirdLife, se menciona a una población de aves catalogada en “peligro crítico”: 22 especies desaparecidas, nada más y nada menos.

Hoy, con el nuevo estudio publicado en la revista Science, los números son más crudos y sin maquillaje: tres mil millones de aves han desaparecido desde 1970 a la fecha tan sólo en América del Norte. Sin embargo, lo que ha disparado la preocupación es el daño que están sufriendo de forma silenciosa “las aves más comunes de todos los hábitats”; es decir, las especies que estamos acostumbrados a ver y que no desaparecen como tal, pero donde sus ejemplares cada vez son menos.

La lista es larga: gorriones, pájaros cantores, golondrinas, alondras, estorninos, picogordos, petirrojos, entre otros, empiezan ya a entrar al grupo de aves que están perdiendo ejemplares de forma muy rápida. A eso súmele una alteración en su comportamiento y la desorientación que, explican los expertos, están sufriendo, y ni así alcanzamos a dimensionar el problema. Sí, las estamos matando.

Los especialistas indican que se debe sumar, a este ingente problema, la disminución del 14 por ciento del volumen del flujo migratorio de aves que, desde el 2009 a la fecha, se ha dado y que amenaza con incrementarse de forma alarmante en los años venideros. La crisis y la debacle ambiental parecen no tener tregua: nosotros tampoco.

Todos sabemos que los ecosistemas subsisten en su conjunto. Es absurdo creer que no es así. Cumple, cada especie, un papel crucial que permite que éstos puedan ser funcionales y, por ende, mantengan un equilibro que es indispensable y que se toma en segundo plano por priorizar los intereses aviesos de los poderes en el mundo. 

Ahora sí que lo estamos perdiendo todo. Seguimos sin entender que dependemos de la buena salud de nuestro entorno para sobrevivir y seguir en este maravilloso espacio llamado Tierra; somos egoístas y no comprendemos que cada elemento tiene una razón de ser y que debíamos velar y cuidar para las generaciones futuras lo que también heredamos. No fue así y en cierta medida, desde algún punto, todos somos culpables.

Los estudios recién publicados enmarcan factores en común como la pérdida de los hábitats, es decir, la degradación del entorno para priorizar la urbanización (la expansión del ser humano bajo un falso desarrollo nada sustentable) y la agricultura industrial: ambos claves en este deterioro mencionado.

Los investigadores que hablan sobre la disminución de la población de las aves coinciden en que no se trata de hechos aislados. Cada continente de este planeta ha manifestado comportamientos similares en esta problemática y el diagnóstico apenas si varia de un lugar a otro.

Y en el mismo tenor, advierten, están los anfibios e insectos, y un sinnúmero de especies más. No sé usted, pero otrora cuando viajaba con mi padre a diferentes partes del país, el radiador del camión 12 toneladas estaba siempre lleno de insectos que había que limpiar con cuidado. Lo mismo el parabrisas. Hoy no es así ni de chiste y eso también, ojo, debería preocuparnos porque es un aviso de que algo ya no está funcionando, de que el equilibrio está roto y todo sigue empeorando conforme el tiempo pasa.

No se equivoca la directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz, cuando señala que “las malas noticias para las aves son malas noticias para el planeta”. Malas noticias, pues, para todos. Porque la naturaleza en estos mensajes nos advierte que ese comportamiento de extinción de muchas especies, que esa conducta nociva nuestra, se está convirtiendo ya en un problema que a futuro veremos muy de cerca y que es una condena para nosotros.

Lo dije hace tiempo, y lo repito con cierto dolor por lo que ello representa, pero sí: merecemos el exterminio por ser tan mal agradecidos con la madre naturaleza y con todo lo que este planeta nos ha brindado. Nos urge entender hacia dónde se dirige este comportamiento, pero parece no importarnos. 

A las abejas, por ejemplo, piensan suplirlas (según leí) con “abejas robot” que tienen la capacitad de repetir su comportamiento: imitarlo, desde la inteligencia artificial y de pensarlo, le confieso, me causa cierto escalofrío. Quizá nos suplan a todos y el planeta termine siendo un área de chatarra humeante en la que la palabra humanidad no tenga cabida, más terrible de lo que las películas de ciencia ficción nos han revelado.

La decadencia ahora es inminente y los poderes fácticos se niegan a poner un alto a su voracidad: sin importar las consecuencias que su actuación traiga para nosotros y para ellos mismos; a eso debemos sumar nuestro consumo excesivo y la deshumanización que nos ha hecho creer que si pasa en otro lado no me afecta. La noticia es grave y es lamentable que estemos llegando a este grado. Ni hablar.

Ya lo dijo Alejandra Pizarnik: “un pájaro muerto vuela hacia la desesperanza…”, y hacia el olvido, hacia el silencio que lo cubrirá todo, hacia el vacío en las ramas, y enmudecerá hasta el propio viento. No sé, me duele pensarlo, y ahora mismo me pregunto: ¿a dónde iremos sin el canto de las aves?

#Manjar Este domingo se celebró el primer torneo de ajedrez de la Independencia “¡Viva México!”, en la Vía Recreativa de Tuxtla Gutiérrez. El Club de Ajedrez Infantil Chiapas y el Club de Ajedrez del Centro de Aprendizaje y Desarrollo de Habilidades Mind Up convocaron a la ciudadanía a este encuentro que permitió a niños, jóvenes y adultos disfrutar de una maravillosa mañana y salir de la rutina habitual con cinco rondas. Celebro este tipo de eventos que convocan a las familias en donde pueden convivir y a la Dirección de Mind Up que siempre se encuentra buscando que sus alumnos se involucren en actividades que les permitan desarrollar sus habilidades y potencializarlas. La educación involucra a todos y el amor a lo que hacen se les ve. Bien ahí. #BienJugadaEsaPartida // “Cuando los ricos emprenden una guerra, son los pobres los que mueren”. Jean-Paul Sartre. #LaFrase // La recomendación de hoy es el libro Historia de dos ciudades de Charles Dickens y el disco de Black and Blue de The Rolling Stones. // Recuerde: no compre mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor qué hacer, póngase a leer.

* Miembro de la Asociación de Columnistas Chiapanecos.

* Delegado en Chiapas del Sindicato Nacional de Redactores  de la Prensa.

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