Letras Desnudas / ¿Protector de Criminales?

Mario Caballero

He argumentado por qué me parecía un despropósito que el Partido Verde abriera el espacio para que Mariano Díaz Ochoa apareciera en la boleta del seis de junio pasado como candidato a la presidencia municipal de San Cristóbal de las Casas. Mis argumentos eran la falta de resultados, despotismo y corrupción de este personaje durante sus dos anteriores gestiones al frente de este municipio. Dije que de obtener el gobierno por tercera ocasión las cosas iban a empeorar para los sancristobalenses, ya que era claro que sólo buscaba volver al poder para planear su retiro en la abundancia.

También, basado en evidencias documentales, testimonios e información periodística, opiné que los magistrados de la Sala Regional Xalapa y de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación estaban cometiendo un grave error al ratificar el triunfo de Díaz Ochoa cuando era claro que había cometido fraude en las formas más viles y asquerosas. Por ejemplo, la compra de votos el día de la elección con la presunta complicidad de las autoridades electorales locales y con el financiamiento de la exalcaldesa Jerónima Toledo Villalobos, a quien él ahora dice perseguir penalmente pero nada más de labios para afuera.

Hoy toca hablar de un tema que se ha venido exacerbando en su nuevo periodo de gobierno: la inseguridad.

VAMOS AL TEMA

Ciertamente, la violencia y la inseguridad en San Cristóbal no son temas actuales, tienen alrededor de seis años nutriendo las páginas de nota roja en los diversos diarios del estado, pero es en el actual gobierno municipal que se recrudecieron.

Ya en la gestión de Jerónima Toledo se hablaba de la desgana de la presidenta para implementar una estrategia de combate a la delincuencia en la localidad. La policía municipal fue señalada, inclusive, de no querer intervenir ante la creciente ola de delitos como robos a mano armada, violaciones y feminicidios.

Un dato alarmante fue que en el mercado de la zona norte de la ciudad se traficaban drogas, armas de fuego, pólvora y discos compactos con pornografía infantil a plena luz del día y a veces hasta en presencia de los agentes policiacos.

La noticia que puso ante el ojo del mundo la cerrazón e incapacidad de Toledo Villalobos para crear condiciones de gobernabilidad en el municipio fue la balacera ocurrida en la comunidad Molino de los Arcos durante la tarde del miércoles ocho de septiembre de 2021, en la que grupos antagónicos se enfrentaron por la disputa de tierras. Como resultado hubo dos personas muertas por heridas de bala, dos lesionados, así como una tortillería y varias viviendas incendiadas.

Hoy, sin embargo, la crisis de inseguridad es aún mayor. Tanto así que el hampa ha rebasado a las autoridades municipales. Lo cual quedó comprobado tras el altercado del 25 de diciembre, en el que un grupo de hombres a bordo de motocicletas, conocidos como “Los Motonetos”, atacaron con palos y piedras las instalaciones de la comandancia de la Policía Municipal, agresión que tardó varios minutos y con la que estos delincuentes exigían la liberación de tres de sus compañeros tras haber sido arrestados un día anterior por alterar el orden público durante una riña y balacera en la colonia Primero de Enero.

Con no pocos esfuerzos fueron repelidos con gas lacrimógeno. Pero a los dos días siguientes secuestraron a dos funcionarios de la Fiscalía General del Estado y a un civil, a los que utilizaron como carnada para presionar por la libertad de sus cómplices. Lo lograron.

Esto provocó la indignación de un nutrido grupo de habitantes de diferentes colonias que, organizados en la agrupación “Unidos por San Cristóbal”, exigieron al gobierno de Mariano Díaz Ochoa seguridad para el pueblo y castigo a los criminales mediante el oficio número 49/BCFUSC/DICIEMBRE/2021.

No ha sido la primera vez que Los Motonetos han protagonizado un enfrentamiento de esta magnitud contra las autoridades. El pasado 15 de diciembre, por ejemplo, atacaron las oficinas de Juicios Orales en esa ciudad. Antes de darse a la fuga, destrozaron los cristales a punta de disparos de armas de fuego. También quemaron una camioneta de mencionada institución. Esto, según se dio a conocer, como respuesta a un cateo realizado a un centro nocturno, en el que uno de los integrantes de ese grupo criminal fue detenido.

Como dato adicional, a esta banda de malhechores se le atribuye el asesinato del fiscal de justicia indígena, Gregorio Pérez Gómez, perpetrado el 10 de agosto del año anterior.

Una investigación periodística del diario La Jornada, reveló que los miembros de Los Motonetos son jóvenes que optan por la delincuencia organizada ante la falta de empleos en el municipio. Y no sólo se dedican al robo, sino también como grupo de choque a favor de políticos que pagan por sus servicios. Uno de ellos podría ser el mismo alcalde Díaz Ochoa, según se comenta entre la población.

Los motivos que dan a creer que una persona o grupo con poder político y económico está detrás de esta agrupación, es que ésta opera con radios, usan pistolas, rifles y hasta metralletas de uso exclusivo del Ejército. Hasta eso, no salen a delinquir todos los días, sino en determinados momentos y coyunturas.

Para mayor desgracia, no es la única organización criminal que ejerce violencia, que vandaliza y atenta contra la seguridad de los ciudadanos. En este momento, y ante la inútil actuación del alcalde, otras cinco agrupaciones están identificadas en la zona: Los Torres, Los Vans, ZN, Élite y Los Patos.

A penas este lunes, San Cristóbal volvió a ser tema nacional al ocurrir un duro enfrentamiento entre grupos rivales en pleno estacionamiento de un conocido centro comercial. De acuerdo con las imágenes difundidas por redes sociales, los criminales se atacaron con palos y piedras, y hubo varias detonaciones con armas de fuego.

¿Realmente Los Motonetos están al servicio de Mariano Díaz?

Juro que me gustaría saber la respuesta, más no la sé. No obstante, es extraño que especialmente este grupo criminal opere con tanta impunidad, que no sea combatido por las autoridades municipales, que no exista ni siquiera la menor intención de trazar una estrategia de seguridad en colaboración con otras instancias. Más extraño todavía, es que la violencia y la inseguridad en el municipio no disminuyan a pesar de que en el mes de agosto pasado el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, inauguró un nuevo cuartel de la Guardia Nacional en esa localidad.

¿Complicidad o incompetencia? ¿O ambas?

TERROR

En suma, no se vislumbra voluntad de cambio y menos todavía buenas ideas en el gobierno de Mariano Díaz Ochoa. Por el contrario, todo son dudas. Me parece que la mayor de ellas es saber si está o no detrás de las bandas criminales.

Aunque es posible, pues si durante su primer periodo como presidente municipal de San Cristóbal fue capaz de utilizar a la policía municipal para reprimir a sus opositores y provocar enfrentamientos contra el EZLN, que mejor que gobernar a través del terror y la violencia del crimen organizado. Al tiempo.

@_MarioCaballero

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