Código Nucú / Puerto Madero, en riesgo

César Trujillo

Hace 14 años que el huracán Stan golpeó a Chiapas. El daño que ocasionó, en algunos casos, fue irreversible. Hoy, tras la inacción de gobiernos pasados, el lastre de la corrupción y el cambio climático, Puerto Madero se encuentra en riesgo de desaparecer.

No es para menos: tras la apatía legada en el sabinato, la intentona fallida de Velasco Coello por reactivar la zona en donde el ayuntamiento de Tapachula hizo humo los recursos y el fenómeno de mar de fondo que golpeó al puerto en 2015, más el incremento del mar en todo el mundo de años atrás, la sentencia parece definitiva.

Por ello, las condiciones de riesgo que hoy imperan son sumamente graves, pues como informó el corresponsal de Excélsior Gaspar Romero, un nuevo fenómeno de mar de fondo está presente en la zona y se prevé afecte ahora a las viviendas.

Por años el mar se ha ido comiendo a Puerto Madero: primero el cementerio, luego los restaurantes y ahora pueden ser hogares y escuelas.

Todo lo que han aprendido a amar quienes ahí viven podría quedar derruido, en escombros o bajo el agua: como si de una película se tratase.

No es asunto menor. Si algo nos ha enseñado la historia es que la fuerza del agua no tiene límites y su memoria es perfecta.

Los arroyos y pequeños afluentes en las ciudades han dado cuenta de ello en magnitudes mínimas y con costos muy altos: incluyendo pérdidas humanas.

Ahora, al problema de la corrupción legada en sexenios pasados y al inminente cambio climático que nos está golpeando y pasando facturas, le corresponde la pronta actuación de los tres órdenes de gobierno en el tema. No hay de otra.

El llamado que los palaperos de Puerto Madero han realizado es apremiante. Sí, lo es. Empero, es una carrera contra el tiempo y contra la fuerza de la naturaleza. No es descabellado pensar que el mar puede ingresar al pueblo, recorrer las calles, escuelas y tragarlo todo, como piensan algunos. No lo es, porque ya ha pasado.

Incluso, no sé si la “barrera de piedra” que están demandando desde Puerto Chiapas hasta San Benito funcione pero es lo que por ahora se requiere. Algo debe hacerse antes que la tragedia nos alcance.

Las autoridades están obligadas a actuar en consecuencia y con suma responsabilidad. Pero sobre todo, a entender lo que la naturaleza reclama siempre lo que le pertenece y los niveles del mar han ido incrementando en los últimos tiempos y han prendido las alertas en el mundo entero.

Los excesos se pagan. Y caro (en todos sentidos).

En Estados Unidos, por ejemplo, el costo de proteger los municipios costeros de la subida del nivel del mar en los próximos 20 años es de más de 400 mil millones de dólares. Tan sólo para levantar unos 80 mil 467 kilómetros de barreras costeras en 20 años. ¡Puf!

Por ello, la postura de Richard Wiles, director ejecutivo del Centro para la Integridad Climática, proyecto del Instituto para la Gobernabilidad y el Desarrollo Sostenible, con sede en Washington, quien señala que las compañías que hacen y promueven productos que ellas mismas saben que alteran de manera irrevocable y radical el clima global deben pagar su parte para ayudar a las comunidades a adaptarse, debería resonar y ser bandera de todos los gobiernos.

Acertado también es sir Nicholas Stern cuando señala que “nadie puede predecir las consecuencias del cambio climático con absoluta certeza, pero sabemos lo suficiente como para entender los riesgos que supone”.

Basta leer la revista especializada Scientific Reports y su estudio donde explica que para el 2050 el nivel del mar subirá 20 centímetros para entender el rumbo de todo. Nosotros mismos hemos sido testigos de cómo, años tras año, las ciudades se anegan, las temperaturas cambian y el mar sigue danzando con más furia advirtiéndonos sobre lo que viene.

Hoy, en Chiapas, en uno de los tres estados más pobres del país, Puerto Madero exige pronta atención: el puerto creado en el porfiriato, cimentado en los 70 con Velasco Suárez y reactivado con Vicente Fox y Pablo Salazar ha levantado la mano en señal de auxilio.

Quizá los muros para contener el agua sean por ahora la única opción ante el calentamiento que nos alcanzó y empezará a mostrar un rostro que no debimos invocar. No lo sé.

Lo que sí sé es que mientras los estudios muestran una realidad apocalíptica y los poderes fácticos se siguen moviendo para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, el cambio climático avanza y amenaza con desaparecerlo todo.

#MANJAR.- Hace unos días llegó Gerardo Fernández Noroña a Chiapas. Lo trajo el Partido del Trabajo. En su rueda de prensa habló de varios temas, como acostumbra. Sin embargo, confieso, me hizo ruido ese tropezón de loar al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) argumentando que es el que más ha colaborado con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Curiosamente es el mismo instituto que él acusó de fascistas. Pero deje eso. Llega a Chiapas y habla bien del tucán que por seis años desangró al estado y sepultó a las instituciones, que sembró la frivolidad y el dispendio. Y bueno. De eso se trata entonces. De acusar y apapachar sólo cuando conviene. #CámaraNoMeAgüito // “Todos los imperialistas son tigres de papel, parecen poderosos pero en realidad no lo son tanto, es el pueblo el que es realmente poderoso”. Mao Tse Tung. #LaFrase // La recomendación de hoy es el libro Antología Premio de Poesía Aguascalientes 1968-2007 de Juan Domingo Argüelles y el disco Amnesiac de Radiohead. // Recuerde: no compre mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor qué hacer, póngase a leer.

* Miembro de la Asociación de Columnistas Chiapanecos.

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