En la Mira / Anarquía en los Chimalapas arrasa con 160 mil hectáreas de bosques y selvas

Héctor Estrada

El conflicto limítrofe entre Chiapas y Oaxaca, por la presencia de constantes invasiones y disputas de tierras en la región de los Chimalapas, ha dejado una devastación de más de 160 mil hectáreas de selvas y bosques cuyo impacto ambiental no parece importar a ninguna de las autoridades involucradas en el tema.

De acuerdo a los datos hecho públicos este martes por el Foro Ecológico Juchiteco, las afectaciones ambientales en la reserva ecológica mesoamericana se han agudizado durante los últimos años debido al aumento del número de talamontes y ganaderos que han ingresado a la zona, solapados por las comunidades invasoras, provocando un daño severo a la masa forestal.

Apenas el pasado mes de agosto el Comité Nacional para la Defensa y Conservación de los Chimalapas (CNDyCCh) presentó un escrito en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para solicitar una audiencia al ministro José Fernando Franco González Salas, ponente en la controversia constitucional presentada por el gobierno de Oaxaca, para dar a conocer la destrucción de 50 mil hectáreas de selva alta y bosque de niebla, ante nuevas invasiones.

Han pasado más de seis años de iniciado el juicio de controversia constitucional 121/2012 y de haberse emitido una suspensión de plano por parte de la propia SCJN, y la situación sigue complicándose. A decir de las organizaciones ambientalistas, el “limbo jurídico” ha permitido que la destrucción impune e irreversible de miles hectáreas de selva alta y bosques de niebla dentro del territorio comunal continúe ante la inacción de las autoridades omisas.

De acuerdo con datos de la Procuraduría Agraria (PA), actualmente existen 126 supuestas pequeñas propiedades ilegales dentro de territorio comunal de Santa María y San Miguel Chimalapa, sin embargo el CNDyCCh acusa que dicha dependencia se ha negado a entregar los expedientes sobre las invasiones.

La mayoría de estos predios (ranchos ganaderos) se encuentran al sur de la zona Cal y Mayor, y una porción menor está en la zona Hondonada, Quebrachal y San Marcos, en San Miguel Chimalapa. Mientras tanto, el saqueo masivo de madera y el cambio de uso de suelo para la crianza de ganado no se detiene.

Y es que el impacto ambiental no es menos. El territorio en disputa desde hace 50 años alberga por lo menos 146 especies de mamíferos, 140 de reptiles y anfibios, 316 de aves y 900 de mariposas, muchas endémicas. Además, esta bioregión de casi 600 mil hectáreas es un territorio ancestral del pueblo indígena zoque, pues lo ha habitado, poseído, usufructuado y defendido durante  siglos.

El silencio de las autoridades de los tres niveles de gobierno y el letargo de la SCJN para definir el conflicto limítrofe han provocado un estado de anarquía en la región que no sólo ha dejado como saldo constantes enfrentamientos violentos y muerte, también ha desencadenado un daño ambiental a gran escala difícil de resarcir a corto o mediano plazo. Urge ya la atención a dicha problemática para finalmente poner orden al desastre ecológico que avanza sin freno alguno… así las cosas.

Fotografía: Milenio

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