En la Mira / La pandemia en México, entre la incertidumbre y el oportunismo político

Héctor Estrada

El ya fácilmente detectable oportunismo político de la oposición, las claras diferencias entre las medidas tomadas por México y otros países, y la incredulidad de buena parte de la población ante una abrumadora pandemia como lo es el Coronavirus, han hecho del Covid-19 un asunto bastante particular en la república mexicana, plagado de tintes políticos, desconcierto e irresponsabilidades que podrían costar caro al país.

Las declaraciones hechas este martes por el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, responsable de coordinar los trabajos para contener la pandemia en territorio mexicano, han dejado claro las diferentes posturas entre el Gobierno de México y la gran mayoría de los gobiernos en el mundo para enfrentar la contingencia epidemiológica.

Y es que, López-Gatell fue contundente al calificar como un error, que además viola el Reglamento Sanitario Internacional, el cierre de fronteras para la contención del Covid-19. De manera textual el funcionario federal aseguró que: “en este momento pareciera que el mundo ha entrado en una fase de enorme desconcierto de la sociedad y sus liderazgos políticos; y se están tomando diversas decisiones (…) que guardan poca relación con reflexiones científicas y técnicas”.

La severa crítica del responsable de la contingencia epidemiológica en México lamentó, incluso, las decisiones tomadas por instituciones de salud a nivel mundial de gran prestigio debido a lo que calificó como “presiones sociopolíticas” que no tienen sustento científico.

Aseguró que Instituciones que han gozado por muchos años de prestigio internacional en Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y en América Latina “parecieran hoy sucumbir a la presión de la dinámica sociopolítica sin que se encuentre reflexión organizada entre la apreciación basada en evidencias y las decisiones políticas al respecto”.

Lo dicho por López-Gatell esclarece bastante un panorama que durante semanas había generado innumerables dudas y críticas. Hoy resulta evidente que la aplicación de medidas menos estrictas, como el mantenimiento de los vuelos internacionales, incluso a los países de mayores contagios, el flujo fronterizo abierto, la autorización de algunos eventos masivos y la recepción de vuelos bloqueados por otros países, tiene que ver con una visión distinta del Gobierno de México respecto a la pandemia.

Por eso la actitud despreocupada del López Obrador e, incluso, las aseveraciones tan aventuradas hechas por el propio López-Gatell sobre lo oportuno que sería el contagio del Presidente de la República a fin de generarle inmunidad y terminar con las especulaciones durante sus mítines políticos. Ahora queda claro que esperar medidas más extremas por parte del Gobierno Mexicano requerirá de escenarios más comprometedores.

Sin embargo, el problema ahora tiene que ver con la inevitable incertidumbre social desatada en México. La ola de información proveniente desde fuera del país sobre las contrastantes medidas tomadas por otras naciones y las escalofriantes realidades reportadas desde allá provocan lógico desconcierto e inconformidad, que finalmente abonan a la psicosis y, en muchos casos, a la minimización irresponsable de la contingencia.

Ya de por sí los años de mentiras, cortinas de humo y un sin fin de historias “terroríficas” maquiladas desde las altas esferas del poder en México (para esconder verdaderos problemas financieros o de seguridad nacional) parecen haber hecho de la incredulidad un comportamiento casi patológico en buena parte de la población mexicana. Al menos eso ha quedado demostrado tras las más recientes experiencias de ese tipo.

No obstante, la decisión final está en cada uno de los ciudadanos y ciudadanas que debemos asumir el escenario con la mayor responsabilidad posible. Ante las especulaciones, la incredulidad y la desinformación debemos hacer de la prevención parte de nuestra cultura y la mejor herramienta contra posibles complicaciones que no podemos darnos el lujo de poner a prueba, evitando siempre esa psicosis colectiva que francamente no ayuda en nada… así las cosas.

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