Escolta que disparó al ex yerno del gobernador, con antecedentes criminales

Antonio Chávez

Tuxtla Gutiérrez (Ch24/7). El incidente entre la escolta Alberto Consospó Flores y el exyerno del mandatario chiapaneco, Juan Carlos Armendáriz, quien resultara herido de un balazo en la pierna izquierda el pasado fin de semana y en pleno centro de esta capital, puso nuevamente en el ojo de la opinión pública el homicidio de un joven basquetbolista con talento, perpetrado hace casi dos décadas en el municipio de Suchiapa y el cual se mantiene en la impunidad.

De acuerdo con la información del periodista Christian González, corresponsal de La Silla Rota, el hombre que hace unos días fue grabado en video mientras disparaba a Juan Carlos Armendáriz, es señalado de asesinar de un balazo por la espalda al deportista Wilber Jhovany Teco Serrano, de 21 años, quien intentó defender a su primo, Josué Pérez Teco, la tarde del lunes 2 de diciembre de 2002.

Abel Teco Serrano, hermano de Wilber, compartió al periodista algunos recortes de periódicos en los que se observa la imagen de Alberto detenido y empuñando un arma de fuego de grueso calibre, acompañado de otros tres sujetos, al parecer, cómplices del asesinato.

Ese diciembre de 2002, se colocó una placa en el Auditorio Municipal de Suchiapa, en homenaje al deportista asesinado, también músico, tocaba la marimba, y quien estaba a punto de comenzar la licenciatura en Educación Física.

HOMICIDIO. El día del crimen, Wilber retornaba de un torneo en Villaflores, cuando vio a su primo Josué discutir con Alberto Consospó. El problema aparentemente estaba relacionado con la venta de drogas.

Wilber intentó calmarlos, pero al final recibió un disparo en la espalda que terminó con su vida casi al instante. Esto provocó que los presentes, entre ellos compañeros del basquetbolista, huyeran del lugar.

Tras la noticia del asesinato, algunos familiares de Wilber fueron amenazados de muerte para que no declararan. Tal es el caso de una de sus tías, quien presenció el mortal ataque.

Abel Teco cuenta que dejaban papeles que eran introducidos por debajo de la puerta principal, en los que les advertían que no declarara o la desaparecerían.

Aunque Abel y su esposa están de visita en Suchiapa, viven en otra entidad del país, piensan aprovechar las próximas dos semanas para acudir ante las instancias competentes y solicitar que se muestre cómo se resolvió el caso.

“Y lo vamos a checar, porque estamos convencidos de que nunca hubo un proceso a favor de Wilber, es decir nunca se aclaró el caso, en pocas palabras: el asesino nunca pagó por lo que hizo”, sentenció.

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